En el Gobierno Municipal de don Armando Rotter Maldonado, siendo alcalde, se dio a la tarea de embellecer el Malecón Costero con varias estatuas, cuyo costo fue de varios miles de pesos. En total fueron tres estatuas de bronce, creadas por la empresa artística “Mármoles Ponzanelli”. ¿Adivinen qué?, de estos tres valiosos monumentos, únicamente queda en su sitio original “El Monumento a la Madre”, ubicada en la desembocadura de la calle Álamo. El resto de las estatuas, “se las tragó la tierra”. En administraciones posteriores a la de Rotter, los Gobiernos Municipales, (De todos los partidos políticos), se dieron a la labor de ataviar el Malecón Costero, desde la avenida “Las Palmas”, hasta la calle Javier Anaya Villazón, con: tortugas, cocodrilos, caballitos de mar y manatíes, lo cuales tuvieron un costo millonario. ¡Señores!, de las más de treinta obras de arte que un día se ubicaron en el camellón central del bulevar, hoy únicamente se pueden encontrar quince y dos de ellas, por falta de mantenimiento, están parcialmente destruidas. ¿Qué fue lo que pasó con todas las piezas faltantes?. A lo largo del tiempo estas piezas han sido “ultrajadas” por “particulares” para adornar sus albercas y jardines, “valiéndoles” un soberano cacahuate, que estas piezas sean propiedad del Gobierno Municipal. Otras han tenido un “final” más dramático al ser destruidas por los múltiples “choques automovilísticos” que se han registrado en el malecón costero. Pero eso no es todo, en los gobiernos priistas, también se instalaron, a lo largo y ancho del malecón, aparatos públicos para hacer ejercicio. La mayoría de estos utensilios deportivos se encontraba en lo que un día fue la prometedora “Ciclo Pista”. Estos aparatos para hacer ejercicio, han tenido un desenlace más fatal, pues es bien sabido que por las noches, muchos: funcionarios, políticos, empresarios y personas “comunes y corrientes”, utilizando a sus colaboradores, llegaban con camionetas para “hurtar” estos aparatos, así como diversas estatuas. Pero no todo es “pillería” en estas “desapariciones”, ¿saben por qué?, porque muchos de los “monumentos” y “aparatos deportivos” han sido consumidos lentamente por la corrosión y salitre proveniente del mar, dejando únicamente en funcionamiento tres de estos aparatos, ubicados en la desembocadura de la calle Justo Sierra, frente a la colina “Playa Sol”. Lo que urge, en efecto, es que las autoridades del Ayuntamiento de Coatzacoalcos, inicien una profunda y honesta investigación para poder “localizar” los monumentos que fueron descaradamente robados, y que son propiedad de todo el pueblo de Coatzacoalcos. ¿En poder de quienes están las estatuas “desaparecidas”?. Ahí luego les vamos a contar la historia de esos “pilluelos”. (Artículo escrito por Nidia Lagunes Santos ).