Comunicado
Municipiosur.com
En los últimos 6 meses, tras el cambio del mapa político de la nación, y particularmente de estados dominados por la vieja guardia de la política, ha sido muy común escuchar o leer que los tiempos han cambiado y ya no se hace política de la misma manera.
Sin embargo pocos son los que realmente lo han entendido, ya que el empuje de López Obrador fue la fuerza de arrastre que colocó a varios personajes en alcaldías, diputaciones, gobiernos estatales y hasta en dependencias gubernamentales.
Juan Javier Gómez Cazarín no fue de los que esperó la inercia del lopezobradorismo, y eso se nota en el trabajo que ha venido desempeñando desde que ganó, sobre todo porque no lo dice él, lo dice el vaso de agua, el plato de comida, el cálido recibimiento y la foto con la gente que está conociendo a un político distinto, uno que ante todo es servidor por vocación, porque sabe lo que estar del lado de los que piden y quieren resultados.
Un político distinto.
Aún hay quienes piensan que la política debe ser fría, que los representantes del pueblo están hasta arriba y fuera de nuestro alcance, y sí, por muchos años así se manejó, pero hoy vemos una generación de hombres y mujeres pisando lugares que ningún político o funcionario pisó, o volviendo al lugar donde le dieron la confianza y el voto; haciendo política de a pie y con el corazón.
Gómez Cazarín sabe que se expone a estar entre los criticados, pero no por faltar a su función, sino por estar tan cercano a la gente, tratando siempre con la voluntad de hacer lo mejor, de escuchar de viva voz las necesidades del pueblo. Sin confusión ni fuera de contexto, ese andar es mera entrega al servicio público, pues como el mismo lo dice, nos e necesitan tiempos electorales para convivir y escuchar a la gente de su distrito.
Trabajar por el pueblo no es sacrificio, es satisfacción
Para quien deja la vida cotidiana al lado de la familia y los amigos, y prefiere asumir el reto de representar a un pueblo, no hay sacrificio, sino satisfacción cuando al someterse al escrutinio de la gente, forma su propio liderazgo social. A Juan Javier Gómez Cazarín no lo define una nota periodística, ni una foto ni una entrevista, a él lo define la opinión de la gente que ya lo conoce y respeta su trabajo.
Este domingo 16 de junio, día del padre, Juan Javier Gómez Cazarín llegó al mercado municipal 5 de febrero. A diferencia de otros políticos que han visitado este centro de abasto, él no fue simplemente a tomarse la foto, por el contrario, llegó a inaugurar un dispensario médico. En un día de asueto en el que como muchos saben, debía quizá estar celebrando y recibiendo los cariños de su hija, porque también es padre; prefirió estar con la gente que confió en él y que hace un año precisamente le dieron su voto, porque para eso le apostó a ser representante popular.
Pasaba el medía día, el calor superaba los 38 grados y ahí llegó, caminando, vistiendo gorra y playera con la imagen del ídolo del pancracio mexicano, “El Santo”, enmascarado de plata.
“Vino a cumplir su palabra con la inauguración del consultorio médico del mercado y las nuevas instalaciones equipadas de la Cruz Roja, obras de suma importancia para San Andrés y todo el Distrito XXV, sin embargo tenemos que resaltar la gran humildad de este diputado, algo sumamente sorprendente en el actuar de cualquier legislador, llega caminando sin escoltas, no hay nadie que impida acercarse a él, toda la gente lo puede abordar y en ese mismo momento los atiende”, dice una de las personas que se acercó para acompañarle en su recorrido por el mercado municipal 5 de Febrero, de San Andrés Tuxtla, así nomás, por el gusto de estar junto a un funcionario que inspira. Compartiendo del mismo plato.
Y no fue el único ciudadano que conoció de cerca cómo trabaja un diputado comprometido con su distrito. “Hasta nos tocó ver cómo resolvió un asunto de traslado de un enfermo, ante los ojos de la multitud que le abordaba; luego como cualquier civil se fue a comer unos tacos a la famosa taquería El Triunfo, cuando llegó la encargada hasta le dijo ‘que bueno que está de vuelta con nosotros’, a lo que él le contesto ‘y por qué no he de hacerlo’, la propietaria sonrió y le dijo, ‘usted si es de los nuestros’, porque así es Cazarín, es gente del pueblo y trabaja por el pueblo”, dice otro ciudadano sorprendido por la diligencia y sencillez del diputado, que se mezcla como uno más del pueblo.
De pronto la taquería se llenó de gente que quería solicitar audiencia o tomarse la foto con el diputado. Cazarín con esa sonrisa franca tan característica, acedía con facilidad; solo alcanzó a decirle a la dama que atendía en la taquería: “Ya sabes quiero 5 con harto picante”.
Primero el deber y luego a comer. Para cuando le entregaron sus tacos, se acercó un joven y le convidó de sus alimentos, con naturalidad, espontáneo como es él, estaban comiendo en el mismo plato el congresista estatal y Presidente de la Junta de Coordinación Política, Juan Javier Gómez Cazarín, con gesto de humildad y cariño hacia su pueblo. Reescribiendo los manuales de política.
Caía ya la tarde, el diputado tenía otros puntos por recorrer, se apresuró a seguir, contento de haber atendido a cada persona que busco ser escuchada. Funcionarios así ya son difíciles de encontrar, los que reporteamos diariamente y por años hemos cubierto recorridos políticos, sabemos cuándo hay un garbanzo de a libra. Juan Javier es uno de esos, escaso pero legítimo.
Tal como la sociedad hoy lo reconoce, nos toca valorar que este Distrito hoy cuenta con uno de los mejores legisladores que haya tenido en su historia, cercano, ejemplar y bien plantado en el suelo que pisa, la tierra que lo ha visto nacer y crecer como persona, dispuesto a no pasar de noche, sino a dejar huella.
Con su andar sencillo y su cercanía al pueblo, el legislador reescribe los manuales de la política y se convierte, sin planearlo, en modelo a seguir para los nuevos tiempos. Finalmente se despidió dejando un saludo a todos los padres de este Distrito, su festejo personal, paternalista a fin de cuentas, ver por las necesidades de sus hijos, los que votaron por él y en el confiaron.