Francisco Berlín… ¡sabia virtud!

Por Edgar Hernández*

Francisco Berlín Valenzuela es, a no dudar, un mexicano de excepción.

Ideólogo, jurista, político y politólogo ha sido además orador, hombre de letras, innovador del sistema nacional electoral y el derecho parlamentario, así como creador de instituciones culturales como el Colegio de Veracruz y otras instituciones de gobierno.

Este prohombre ha decidido retirarse.

Deja la vida pública para colocarse en el pedestal de los grandes hombres que han servido a México como Jesús Reyes Heroles, Carlos Castillo Pereza y Manuel Marcué Pardiñas o en el escalón de los grandes juristas como José Ramón Cossio o Ignacio Burgoa Orihuela. Acaso dentro de los internacionalistas como McLuhan, Nolte o Duverger.

El doctor Berlín, ganador de decenas de reconocimientos, entre otros las medallas “Al Mérito Jurídico, Julio Patiño” y como “Defensor de la Libertad y Promotor del Progreso”, se retira.

Cambia de rumbo, pero Veracruz y México entero, no olvidan su larga, muy larga entrega a las instituciones de gobierno, del derecho y de la cultura.

Amigo de la juventud de Roberto Bravo Garzón; Froylán Flores Cancela y Enrique Florescano Mayet, Berlín Valenzuela desde temprana edad queda huérfano por lo que sale a ganarse la vida como periodista pergeñando ora columnas ora artículos de fondo.

Luego dedicar una vida, toda una vida, al estudio y al servicio público.

Allá por diciembre de 1968, bajo el título “Uno de una generación”, otro veracruzano de excepción muerto en condiciones trágicas, Demetrio Ruiz Malerva, describiría a Francisco Berlín con gran finura:

“Lo conocí en 1959, en la ciudad de Córdoba. Se celebrara un concurso estatal de oratoria del cual él fue indiscutible ganador. Un año después volví a coincidir con el en aquellas memorables sesiones de Sociología, con el maestro Bustillos. El impetuoso Berlín iniciaba una carrera con los mismos instrumentos que los demás compañeros, pero bien habría de distinguirse por sus aficiones culturales”.

“Berlín se movilizaba haciendo frente a las críticas. Berlín incurrió en todos los ámbitos de las actividades intelectuales y políticas. Berlín probó fortuna como líder máximo de los estudiantes, formó parte de la Tribuna de la Juventud, tuvo a su cargo diversas conferencias y se relacionó con distinguidos intelectuales”.

“Cuando Berlín se recibió como licenciado en Derecho, presentó una tesis consecuente con su indiscutible vocación: Naturaleza Jurídica de los Partidos Políticos…”.

“Recuerdo entonces –evoca Ruiz Malerva- su flamante discurso: su voz sonaba fuerte, imponente; se agigantaba momento a momento, repasando ideas, conceptos y juicios de diversos autores. Pocas veces había escuchado a Berlín, pero en esta ocasión, pronunció el mejor discurso que haya oído”.

Ese es el retrato de Francisco Berlín Valenzuela quien recién anuncia su retiro lo cual da lugar a buscar entender la sabia virtud de conocer el tiempo que pregonaba Leduc, pero también a no olvidar a los grandes hombres que han construido esta nación.

Hoy que Veracruz está tan ayuno de talento político y que nuevas formas de gobierno pretenden arrojar al cesto de la basura legados que han cimentado a nuestra república, es momento de reflexionar sobre personajes de la talla de Francisco Berlín Valenzuela.

Cuenta Berlín:

“Allá enfrente, en el edificio Grayeb -hoy convertido en la biblioteca Carlos Fuentes-, en el corazón de Xalapa, experimenté las inquietudes propias de un estudiante de secundaria y de un preparatoriano”.

“Rentaba un pequeño cuarto y convivía con jóvenes que el tiempo convertiría en destacados personajes con los que conversaba sobre los problemas de la época y con quienes recorría las avenidas del parque Juárez para repasar nuestras lecciones y preparar nuestros exámenes”.

“Ya en la prepa Juárez tuve la oportunidad y el orgullo de formar parte de la mesa directiva. Aquella época estuvo enmarcada con la privilegiada presencia de Librado Basilio, celebridad a la que nadie diputa su figura señera como extraordinario maestro y director del plantel”.

Son sus evocaciones.

“A finales de los años sesenta por los avatares de la política mexicana fui despedido en virtud de que nuestra promoción estudiantil se consideró contraría a la línea política del entonces titular del poder ejecutivo estatal”.

“Se me condicionó la permanencia en el empleo a la renuncia del padrinazgo ya conseguido (el ex presidente Miguel Alemán sería el presidente de la generación)… Así, que con todo el apremio que significaba quedarme sin “chamba” no acepte la presión y como consecuencia sobrevino una de las paradojas que a menudo traen aparejadas los aparentes infortunios. De no haberme ido -gracias al despido-, jamás habría tenido la fortuna de regresar a mi amado estado, ocho años después, como Secretario General de Gobierno con el Licenciado Don Rafael Murillo Vidal”.

Francisco Berlín, abogado, académico, estudioso del parlamentarismo, legislador, líder político, servidor público, constructor de instituciones, hombre de familia ejemplar y un ser humano intachable, encarna lo que el espíritu jalapeño es: el universo de capacidades, dispuesto al servicio social”.

Hoy que la sabia virtud de conocer el tiempo nos hace escudriñar sobre la decisión del retiro de Berlín vale la pena recordar a don Fernando Gutiérrez Barrios, quien decía al evocar a los grandes valores nacionales: “hombres como ellos nunca se retiran, la Patria los necesita”.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo