Hallada vida en el lugar más infernal de la Tierra

Un equipo científico encuentra extraños microbios viviendo en el desierto de Etiopía, uno de los puntos más cálidos y bajos del planeta

Municipiosur.com
Agencias

Un equipo de científicos ha encontrado vida en uno de los desiertos más hostiles de la Tierra, la depresión del Danakil, en Etiopía. En este antiguo fondo marino, algunas de cuyas zonas están a 150 metros por debajo del nivel del mar, se alcanzan temperaturas de unos 50 grados centígrados. La corteza terrestre es en este punto extremadamente delgada, apenas 15 kilómetros, y bajo ella se encuentra una enorme piscina de lava ardiente. El agua del mar se cuela por el subsuelo y produce un espectacular paisaje de piscinas y chimeneas termales de agua que brota a más de 100 grados y tiñe la tierra con colores espectaculares debido a los minerales y metales presentes en el terreno.

“Es el lugar más extremo que he encontrado en la Tierra”, explica Felipe Gómez, investigador del Centro de Astrobiología (Madrid) y autor principal del descubrimiento, que se publica hoy en la revista Scientific Reports. “No solo es el más caluroso que se conoce, sino también el más ácido, tanto que está por debajo de cero, fuera de la escala”, resalta.

Desde 2015 el equipo de Gómez ha estado investigando las surgencias hidrotermales de Dallol, en una zona del sur de Etiopía vecina con Somalia y Yibuti donde no vive nadie y en donde nadie había pensado encontrar el menor rastro de vida.

veces más pequeños que otras bacterias. Se recubren de minerales y acaban recubiertos por una capa de minerales como si estuvieran fosilizadas”, describe Gómez.

“Las nanohaloarqueas se describieron por primera vez en 2012, estudiando un lago hipersalino de Australia y, casi a la vez, en las salinas de Santa Pola [Alicante]”, explica Josefa Antón, microbióloga de la Universidad de Alicante. “Se encuentran muy frecuentemente y con cierta abundancia en ambientes hipersalinos de todo el mundo pero no se han cultivado hasta la fecha”, resalta. «Lo que más llama la atención es lo importantes que parecen ser unos microorganismos que prácticamente se acaban de descubrir y que resulta que están por todas partes y no los habíamos detectado, seguramente en parte por falta de herramientas. El ambiente que han estudiado es realmente extremo, por lo que puede ampliar los escenarios donde es posible que haya vida», añade la científica.