Hechos don Andrés, no más palabras

Por María Elvira Santamaría Hernández

Cuando le preguntaron a Andrés Manuel López Obrador sobre la red de empresas farmacéuticas, que posee su súper delegado en Jalisco Carlos Lomelí, quien ha obtenido contratos por cientos de millones de pesos, el Presidente respondió:
«Estamos limpiando el gobierno de corrupción. No se va a permitir la corrupción de nadie. No hay, como era antes, influyentismo, amiguismo, nepotismo. Ninguna de esas lacras de la política” .
Bien por esa respuesta mediática, bien por ese discurso repetitivo que todavía surte efecto y mantiene elevada su aceptación entre el electorado. Pero ya la gente se está cansando del rezo, los ciudadanos quieren hechos, quieren destierro verdadero de la corrupción, del amiguísimo, porque de palabras y de saqueo ya soportó más de treinta años y empieza a preguntarse a qué hora se va a castigar a los abusadores y a los rateros de la patria. A qué hora la verdadera transparencia y la erradicación de las adjudicaciones directas.

El mencionado Carlos Lomelí, ya está siendo investigado por la Secretaria de la Función Pública. Apenas pues, como si no urgiera la limpia de la que tanto habla López Obrador. Incluso el gobierno de Veracruz que preside Cuitláhuac García le dió un contrato por 36 millones de pesos para proveer medicamentos. ¿Qué no investigan antes de contratar? ¿Y no tuvo que ver en ese contrato el hecho de que se trate de un empresario-político de MORENA y un gobernador coincidentemente del mismo partido?

Por otro lado nos enteramos de que el exdirector de Pemex Emilio Lozoya fue inhabilitado diez años para ejercer cargos públicos y sancionado con una multa económica por haber falseado datos en su declaración patrimonial. Vaya con esta manera de hacer justicia. ¿Ustedes creen que al personaje mexicano más señalado en el caso Odebrecht le quita el sueño la inhabilitación? Ese priista que se dio el lujo de triangular operaciones financieras por millones de dólares? Francamente lo imaginamos pasando la página y quizá planeando algún otro negocio luego de haberle quitado a Pemex su vocación de ser una empresa socialmente productiva.

Y ante la renuncia de Germán Martínez y su denuncia de que Hacienda tiene en la inanición al Seguro Social, hechos don Andrés, allí queremos ver la vocación eminentemente social de su gobierno frente a la institución que brinda atención médica y pensiones a millones de mexicanos.