¡Otra vez!, doña Edith Sánchez Amaya. La Delegada del Programa “Bienestar” y jefa para la Paz en Coatzacoalcos, con todo y policías “aprieta” a doña Patricia Crisanto Guillén, quien presuntamente “mal utilizó” los “programas sociales” del gobierno federal. La señora Sánchez allanó el hogar de Paty utilizando la fuerza pública. Los funcionarios federales de MORENA se pasan de “cochinos y trompudos”

“Perro que come huevo, aunque le quemen el hocico”. ¡Otra vez!, en efecto, doña Edith Sánchez Amaya, vuelve a ser noticia en la ciudad de Coatzacoalcos. De acuerdo a los reportes que circulan en las “benditas redes sociales”, la poderosa Delegada Federal del “Programa Bienestar”, se volvió a meter en líos con sus propios compañeros de MORENA. Los informes indican que Edith, acompañada de varios policías se presentó al hogar de doña Patricia Crisanto Guillén, Gobernadora Indígena Nacional, para “checar”, en forma personal, que Paty está haciendo mal uso de los “programas sociales” del gobierno de MORENA. “No vamos a meter las manos al fuego” por Crisanto, pues puede existir la evidencia legal que la mujer sí “mal utilizó” los “apoyos sociales”, pero lo anterior, y este debe de ser el curso legal, lo tendrá que investigar la Fiscalía General de la República, donde ya hay “denuncias” que presentó Manuel Huerta Ladrón de Guevara. Lo que no se vale de Sánchez Amaya, es que se haya presentado y metido a la mala a un hogar ajeno. Doña Edith, al haberse introducido en forma ilegal al domicilio de Patricia Crisanto, cometió el delito de “allanamiento de morada” y “privación ilegal de la libertad”. Los acontecimientos que se registraron en la calle Koala 102, en la colonia Teresa Morales, rayan en el “abuso de poder” de esta funcionaria federal. ¿Pues qué demonios se cree Sánchez Amaya? El “carguito federal” que tiene Edith, no le permite actuar al margen de la ley. Sus recientes acciones entran en los terrenos de la prepotencia al máximo nivel, además que queda como un ser humano “cochino y trompudo”. Al existir ya una denuncia oficial contra varias personas que “mal utilizaron” los programas sociales, tal y como la semana pasada lo anuncio Manuel Huerta, pues quien tiene que investigar y luego girar las ordenes de aprehensión es la Fiscalía General de la República, nunca un particular debe de hacer justicia por su propia mano. Entonces, ¿quién chingaos le dijo a Sánchez Amaya que la podía hacer de policía y Ministerio Público? No es la primera vez que la también jefa de la “Mesa de Coordinación Territorial para la Construcción de la Paz y Seguridad en Coatzacoalcos”, se mete en “broncas”. En marzo pasado, cuando varios “Siervos de la Nación” se manifestaron para exigir sus pagos atrasados, la dama lo primero que hizo fue “echarles” a la policía. Prepotente, abusiva e intolerante, así demuestra ser doña Edith Sánchez Amaya. “En esta vida se puede ser cochino, pero nunca trompudo”, y sin lugar a dudas, a Sánchez, desde hace algún tiempo le creció su “trompita”.