El gemelo malvado de la Tierra, tiene casi el mismo tamaño

Ofrece una vista del hemisferio sur desde el ecuador (derecha) al polo (izquierda) a 35.000 km de distancia de la superficie

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Agencias

Las apariencias engañan. Esta atmósfera, densa y llena de nubes, provoca lluvias ácidas y por debajo no hay océanos, sino una superficie yerma y ardiente, arrasada por la lava. ¡Bienvenidos a Venus!

En ocasiones, al segundo planeta más cercano al Sol se le llama el “gemelo malvado” de la Tierra, ya que tiene casi el mismo tamaño pero posee una tóxica atmósfera de dióxido de carbono y su superficie alcanza nada menos que 470 ºC. Su alta presión y su temperatura serían capaces de derretir el plomo y de destruir cualquier nave que osara posarse en el planeta. Debido a su densa atmósfera, Venus es aún más caliente que Mercurio, que orbita más cerca del Sol.

La sonda Venus Express de la ESA estudió en órbita el planeta vecino entre 2006 y 2014, y nos proporcionó el estudio más detallado hasta la fecha de su circulación atmosférica. Esta imagen en falso color fue capturada en luz ultravioleta con la Cámara de Monitorización de Venus (VMC) el 23 de julio de 2007. Ofrece una vista del hemisferio sur desde el ecuador (derecha) al polo (izquierda) a 35.000 km de distancia de la superficie.

Los científicos creen que Venus tuvo en algún momento un aspecto muy similar al de la Tierra, pero sufrió un cambio climático irreversible que, a menudo, se emplea como ejemplo extremo de las consecuencias de un galopante efecto invernadero.

La principal fuente de calor en el Sistema Solar es la energía del Sol, que calienta la superficie de los planetas que, por su parte, vuelven a irradiar la energía al espacio. Las atmósferas atrapan parte de esa energía saliente, reteniendo el calor; eso es lo que se conoce como efecto invernadero. Se trata de un fenómeno natural que ayuda a regular la temperatura de los planetas. Si no fuera por los gases de efecto invernadero, como el vapor de agua, el dióxido de carbono, el metano y el ozono, la temperatura superficial de la Tierra sería unos 30 grados más fría que su media actual, de +15 ºC.