La primera marca que patentó el zoom óptico de diez aumentos lo incorpora en el nuevo Reno 10
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Agencias
Los fabricantes chinos de teléfonos móviles se han propuesto demostrar que hace tiempo que dejaron de copiar para llevar la voz cantante en innovación. Y OPPO, que se encuentra entre las cinco marcas que más venden en el mundo, ha vuelto a demostrar hoy en Suiza que lo suyo no es un farol. Después de haber llevado al extremo el concepto del móvil ‘todo pantalla’ con el Find X y de haber revolucionado la carga de las baterías con el RX17 Pro, ahora ha puesto la fotografía móvil en su punto de mira.
La marca de Shenzhen fue la primera en adaptar el sistema que utilizan los periscopios para lograr un zoom óptico nunca antes visto en un smartphone, y, aunque Huawei se le adelantó en su implementación comercial con el P30 Pro, ahora OPPO contraataca con el Reno 10: su triple cámara principal utiliza un sistema de espejos para ofrecer un zoom de diez aumentos con el que cubre el equivalente a la distancia focal que hay entre los 16 y los 160 milímetros en una cámara tradicional.
Eso permite, por ejemplo, tomar una amplia panorámica de un gran edificio utilizando el objetivo gran angular, que cubre un ángulo de visión de 120 grados y está emparejado con un sensor de 8 megapíxeles, y recoger también cualquier detalle de la fachada sin moverse del lugar gracias al sistema periscópico que cuenta con trece megapíxeles. En medio de este gran abanico, y para la mayoría de las imágenes, OPPO ha equipado al Reno 10 -existe una versión llamada Reno, a secas, que no incorpora este zoom- de una lente estándar muy luminosa -f 1.7- que capta instantáneas de 48 megapíxeles gracias al sensor Sony IMX586.
EL PAÍS ha podido probar ya el smartphone y los resultados son sorprendentes. El nivel de detalle que la cámara obtiene a gran distancia del objeto o del sujeto fotografiado es notable. Además, el autofoco por infrarrojos resulta muy efectivo, sobre todo en situaciones de poca luz. Pero hay que recordar que, como sucede en el Huawei, el zoom óptico llega hasta los cinco aumentos y que el Reno utiliza un sistema híbrido para duplicar esa distancia focal. La pérdida de calidad es mínima, pero sí resulta apreciable cuando se lleva el zoom al máximo. Además, el sistema tiene también sus inconvenientes: el uso de un prisma engorda sensiblemente el terminal -9,3 milímetros y 210 gramos-, y, aunque la cámara cuenta con un estabilizador óptico eficaz, hay que tener muy buen pulso para tomar imágenes nítidas con diez aumentos.
En cualquier caso, la cámara principal no es la única sorpresa que esconde el Reno 10. La otra está en el diseño de su cámara anterior, la de los selfis, que cuenta con una resolución de 16 megapíxeles. OPPO vuelve a apostar por un mecanismo automático que la descubre y la retrae para lograr que la pantalla de 6,6 pulgadas ocupe un 93,1% del panel frontal y no tenga ningún tipo de muesca que le dé una dentellada. Pero no copia el mecanismo del Find X sino que lo hace de forma diferente: con una pieza en forma de aleta de tiburón. Se activa sola cuando el usuario decide retratarse a sí mismo o cuando necesita el flash para acompañar a la cámara principal, y le da al Reno 10 un aire distintivo que se agradece en un mercado saturado de teléfonos que se parecen entre sí.