* Pronto, las denuncias contra Winckler

Por Filiberto Vargas Rodríguez

Prefacio.

El combate a la corrupción fue la gran bandera electoral de Miguel Ángel Yunes Linares. *** “Si me favorecen con su voto, yo sacaré del gobierno a todas esas ratas que por tantos años nos han saqueado”, habría sido, en resumen, el eje central de su discurso proselitista. *** A cuatro meses y medio de que dejara el cargo, Yunes Linares y sus secuaces empiezan a ver su futuro inmediato una fría celda. *** El Órgano de Fiscalización Superior (Orfis) dio a conocer que está por presentar una buena cantidad de denuncias penales por probables casos de daño patrimonial detectados en la revisión a la Cuenta Pública de 2017. *** El auditor general Lorenzo Antonio Portilla Vásquez explicó que están por concluir los 129 procesos de investigación pendientes en dicho ejercicio y todo indica que tendrán que presentarse las denuncias. *** “Entrego un estado en paz y libre de corrupción”, decía Yunes Linares.

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Este martes el gobernador Cuitláhuac García ratificó lo que en este mismo espacio se había escrito apenas un día antes (“Winckler no es de fiar”).

El mandatario veracruzano reconoció que “existen elementos para sospechar del trabajo de la Fiscalía General”, razón con la que justificó que no fuera convocado a todas las reuniones del programa Unidos para la Construcción de la Paz.

Frente a este señalamiento directo, sin cortapisa, Jorge Winckler salió envalentonado a lanzar su reto:

“Me dedico a trabajar todos los días para dar resultados a los veracruzanos en materia de procuración de justicia; si hubiera algo malo están las instancias correspondientes para que presente sus quejas y denuncias”.

Jorge Winckler no tiene de qué preocuparse.

Las denuncias ya fueron presentadas (en el ámbito federal, por supuesto, pues su fiscal-carnal anticorrupción, Marcos Even Torres, ya lo exoneró) y pronto, muy pronto, habrá de conocer de esas carpetas de investigación.

Apenas el pasado lunes el aún Fiscal de Veracruz se quejó ante los medios de comunicación de que el gobernador Cuitláhuac García le había anticipado que no sería invitado (y, por lo tanto, no tendría acceso) a la reunión sobre seguridad que habrá de realizar en territorio veracruzano el Presidente Andrés Manuel López Obrador.

En el papel suena absurdo: ¿Hablarán de seguridad en el estado y no estará presente el Fiscal?

Lo cierto es que Jorge Winckler ha limitado su actividad a la persecución de policías preventivos, a los que les fabrica delitos graves (“desaparición forzada” es su favorito) y se coloca en el papel de obstáculo, y no en respaldo de los esfuerzos oficiales para combatir a la delincuencia.

En esas condiciones, es natural que los más altos mandos del Ejército, la Marina y la Policía Federal respalden la decisión de excluir al fiscal veracruzano de las reuniones en las que se definen estrategias, objetivos y rutas de acción, ante la presencia del “enemigo”.

Ya el propio Hugo Gutiérrez Maldonado, secretario de Seguridad Pública en Veracruz aclaró que sí hay elementos de la Fuerza Civil que han sido puestos a disposición de la autoridad por su probable participación en ejecuciones extrajudiciales. Jorge Winckler Ortiz se había quejado de que Seguridad pública “no colaboraba” poniendo a disposición de los fiscales a los uniformados.

“Sí fueron puestos a disposición policías involucrados en presuntas ejecuciones extrajudiciales (…) La Fiscalía General del Estado es la encargada de investigar. Nosotros estamos cooperando cuando vemos una cuestión irregular por parte de nuestros elementos”, explicó Gutiérrez Maldonado.

Jorge Winckler se resiste a admitir que ya no le es útil (si alguna vez lo fue) a los veracruzanos. Si se niega a aceptarlo, muy pronto habrá quien se lo explique con manzanas.

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Epílogo.

El general de Brigada D.E.M., Federico Eduardo Solórzano Barragán asumió la comandancia de la Vigesimosexta Zona Militar, con sede en El Lencero. El nuevo mando se desempeñó como comandante de sección, de partida táctica y comandante de compañía en el Sexagésimo Batallón de Infantería en La Esperanza, Sonora. Fue Oficial de alumnos en el Heroico Colegio Militar y Jefe de la Sección de Instrucción, y Formación y Operaciones del Octagésimosexto Batallón de Infantería en Acaponeta, Nayarit. También fue Jefe de Sección de la Primera Región Militar y de la Segunda Brigada de Infantería Independiente en la Ciudad de México. Fue cadete del Colegio Militar y se graduó como subteniente de infantería en 1979. Fue condecorado por perseverancia y de quinta, cuarta, tercera, segunda y primera Clase, especial y extraordinaria; y obtuvo condecoración por mérito en campaña contra el narcotráfico.

fivargasr@gmail.com