¡Pipa de la paz!

Por Cecilio García Cruz
Con el inicio de la primavera, cambiaron los vientos políticos en Veracruz.

No son rachas huracanadas y mucho menos se trata de una surada, que presagia un norte fuerte al que estamos acostumbrados.

Es el primer verdor en el ámbito político.

Un chispazo de sensibilidad.

Más bien es una suave brisa marina que refresca el cálido ambiente político en la entidad.

Un viento que va en un solo sentido y que ayudará a la nave veracruzana a llegar a puerto seguro: sacar adelante el rezago social y la corrupción del pasado.

Un aire que enfría los ánimos bélicos de muchos, que traían el hacha de guerra en mano.

Una corriente refrescante que incita a la unidad y respeto a la autonomía entre Poderes.

Se trata de una suave brisa, que deja de lado la confrontación, para dar paso a la armonía y sacar adelante los grandes pendientes.

No sólo es poner fin a la desconfianza con el Poder Judicial y ratificar la colaboración con el Poder Legislativo, sino la reactivación de la política como forma eficaz de gobierno.

Sin duda, hay nuevo consejero político en la administración de Cuitláhuac García, porque se han desdeñado las ideas de confrontación del Secretario de Gobierno, mejor conocido como “Bola Ocho”.

Alguien, de mucho peso, debería aconsejar a Eric Cisneros que deje su protagonismo para futuras contiendas político-electorales.

Hoy, es tiempo de sumar y multiplicar, no de restar.

El fin de semana pasado, se fumó la pipa de la paz y se sentaron en la mesa del diálogo y la negociación, los tres poderes.

El Gobernador, Cuitláhuac García; el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Edel Álvarez Peña, y el presidente del Congreso local, José Manuel Pozos Castro dialogaron con total respeto a la autonomía de los poderes que representan.

No hubo gritos ni sombrerazos, muchos menos declaraciones estridentes, sino precisiones puntuales.

Debe prevalecer, dijo el diputado Pozos Castro, el más absoluto respeto a la autonomía de los tres poderes y a la investidura de quienes los representan. La confrontación es letra muerta.

Hoy, agregó el diputado, el Ejecutivo, el Judicial y el Legislativo trabajan anteponiendo el interés supremo de los veracruzanos.

Un pacto de unidad y trabajo en conjunto para dar resultados en breve tiempo.

Esta bocanada de aire fresco no fue un vientecillo solitario, sino parte de una ráfaga que cambió la temperatura política cuando se tomó la decisión administrativa de cumplir un compromiso de campaña.

Empezar a cubrir deudas heredadas por pasadas administraciones con proveedores, constructores y empresarios.

Para algunos, fue sólo un acto de buena fe, una llamarada de petate, una acción política distractora.

Pero para la mayoría, fue el anuncio de un cambio radical en la conducción política en el gobierno estatal.

Claro que fue un evento simbólico, pues las arcas no están como para aguantar un ramalazo fuerte en los recursos públicos, pero se hace circo, maroma y teatro para cumplir con lo prometido.

Y eso se debe agradecer, pues la acción proviene de uno de los actores políticos que sí ha cumplido con la encomienda.

El titular de Finanzas, José Luis Lima Franco.

Es decir, se tiene la confianza de que también cumplirá, poco a poquito con lo prometido.

Todo esto ha sucedido en un breve lapso.

Es de esperarse que sigan estos nuevos vientos de esperanza.

Al menos, el gobernador García Jiménez, ya le bajó dos rayitas a su discurso contra el único que falta en la mesa de diálogo y colaboración: el fiscal rebelde Jorge Winckler.

El incondicional de Yunes Linares, sigue en su papel de confrontación, agitando las aguas con investigaciones con un claro tufo a venganza política.

Es decir, sigue en lo suyo: proteger a la banda del yunismo azul y exhibir, cuando se dé la coyuntura, la falta de experiencia político-jurídica de algunos funcionarios novatos.

Al gobernador Cuitláhuac, se le ha visto más suelto, más a gusto los últimos días, pero, sobre todo, alejado de Eric Cisneros, quien parecía su sombra y todo indicaba que quería “robarle” reflectores.

Cuánta razón tenía Don Jesús Reyes Heroles cuando sostenía que la Secretaría de Gobernación era como una planta de sombra: no se ve, no se oye, pero se siente.

La secretaría de Gobierno, es el contraste: se ve, se oye, pero no se siente. “Bola Ocho”, ya enfrentado con su madrina Rocío Nahle, solo trae en mente la alejada sucesión gubernamental.

Sueños guajiros.

Los que sí se sienten son los vientos tranquilizadores que mantienen viva la esperanza de los veracruzanos.

Es la brisa del cambio político que refresca la calurosa primavera.