El 7 de marzo, cuando “desaparecieron” 22 centroamericanos en Tamaulipas, en el tramo de la carretera de San Fernando-Reynosa, los medios de comunicación, nacionales e internacionales, hicieron un mega escándalo. Tanta fue la “presión mediática” que se dio, que el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, “tuvo que entrarle al quite”. El 12 de marzo el “Jefe del Ejecutivo Federal”, declaró lo siguiente: “tenemos que cuidar a los migrantes y no dejarlos sin protección…Estamos investigando a fondo, esa es la instrucción, estamos revisando, pero no tenemos indicios de que hayan desaparecido, de todas maneras vamos a seguir con la investigación porque no queremos que sucedan este tipo de hechos”. ¿Qué podemos entender de lo dicho por Andrés Manuel?, pues que se dio la “preocupación” del gobierno federal para saber el paradero de los “migrantes” de “San Fernando-Reynosa”. Ahora bien, hace algunas horas, Raúl Otoniel Morazán, Cónsul General de Honduras, con residencia en el puerto de Veracruz, acaba de gritar que, a principios de marzo, 14 hondureños fueron “secuestrados” en Coatzacoalcos, donde solo han “aparecido” tres de ellos. ¡Señores!, luego de lo gritado por Otoniel, pues un nuevo “escándalo”, tanto nacional, como internacional, es el que se tiene en puerta, y donde de nuevo, Coatzacoalcos, aparece en la “escena nacional”. Así como la Fiscalía General de la República, de Gerardo Gertz Manero, atrajo el caso de los 22 migrantes desaparecidos en Tamaulipas, así debería hacer lo mismo con los 14 hondureños que fueron secuestrados en Coatzacoalcos, según lo afirma el Cónsul General de Honduras. La desaparición de los hondureños en Coatzacoalcos, no debe de tomarse a la liguera. ¡Por supuesto que no!. Algo horrible les pudo haber pasado a los 14 centroamericanos que pasaron por Coatzacoalcos. Alguna autoridad, sea esta federal o estatal, tendrá que dar la cara por dicho “caso”. Por el momento, don Raúl Otoniel, funcionario del gobierno de Honduras, en efecto, “ya puso el dedo en la llaga”.