Un millón de británicos se manifestación en Londres

Los partidarios de la permanencia ganan la batalla de las manifestaciones pero en el Parlamento hay ahora mayoría por el ‘Brexit’

 

Agencias

Municipiossur.com

Un millón de británicos, según los organizadores, procedentes de las islas escocesas, de Bristol, Mánchester o Leeds se han manifestado por el centro de Londres para exigir que se celebre un segundo referéndum sobre el ‘Brexit’. Han sido convocados por ‘People’s Vote’, una campaña que desde abril del pasado año ha buscado el apoyo de diputados y movilizado a los ciudadanos para revertir el resultado de 2016. Pero la popularidad de su causa no se abre paso en el Parlamento o en la opinión pública.

Según el experto en sondeos, John Curtice, la paralización del ‘Brexit’ en el Parlamento por el rechazo al Acuerdo de Salida aprobado en noviembre por el Gobierno británico y el Consejo Europeo no ha provocado un aumento sustancial de los partidarios de una segunda consulta. Los porcentajes que registran los sondeos dependen de la pregunta que se hace a los encuestados.

Cuando se les pregunta si son partidarios de que haya una votación popular sobre la futura relación con la UE, el 48% manifiesta su apoyo y el 36% su oposición. Cuando la pregunta incluye en la definición de la consulta que sería una repetición del celebrado en 2016, con la opción de votar por la marcha o la permanencia, los que se oponen son mayoría, 52%, frente al 38% partidario.

En el Parlamento, donde tendría que surgir la iniciativa de una segunda consulta, los números no llevan a pensar que es posible ahora una votación favorable al principio de la convocatoria de un nuevo referéndum o para promover la legislación necesaria para su organización. El Gobierno no lo quiere y en la oposición solo los independentistas escoceses, los liberal-demócratas, el nuevo grupo de independientes, nacionalistas galeses y la diputada verde lo defienden con nitidez.

La posición laborista es cuidadosa. La conferencia del partido resolvió en septiembre una disputa entre los miembros partidarios de la segunda consulta y la dirección de Jeremy Corbyn, apoyada por algunos sindicatos fuertes, aprobando un documento que incluye la convocatoria de un referéndum como parte de una estrategia cuya prioridad para los líderes es forzar nuevas elecciones.