La ingeniera aeroespacial Natalia Larrea dirigió una simulación en el desierto que contribuirá a la investigación para una futura exploración del planeta rojo
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Agencias
Suena el despertador a las 7.30 de la mañana. La comandante de la misión, la ingeniera aeroespacial Natalia Larrea, se despereza y se prepara. Desayuna con su equipo formado por otras siete personas entre quienes se encuentran un antiguo militar del ejército de Estados Unidos que ejerce de Oficial Ejecutivo de la misión, y la española Verónica Triviño, que desempeña el puesto de Ingeniera de Tripulación. Se designan las tareas para cada uno, desde la limpieza del módulo hasta la recogida de muestras científicas en el exterior. En el abanico de actividades se incluyen observaciones astronómicas, estudios sobre la producción de alimentos o videos de divulgación científica acerca de la exploración espacial.
Fuera de la estación espacial está el desierto de Utah (EE. UU.). Sin embargo, para ellos es, a todos los efectos, el infierno helado de Marte, por lo que se equipan con trajes espaciales simulados –no presurizados, eso sí– si salen del módulo, analizan datos de complejos experimentos o reparan ellos mismos los equipos que se estropean. Y no están allí por diversión: de esta aventura de dos semanas la humanidad aprenderá mucho de cara al viaje real al Planeta Rojo programado para la década de 2030. Es una simulación, pero no se trata de ninguna broma.
Elegidos por la Mars Society –una organización con fines científicos que colabora con las principales agencias espaciales y que está formada por investigadores, expertos y voluntarios dedicados a promover la exploración humana y la colonización de nuestro vecino cósmico– los ocho pasaron dos semanas en régimen de casi total aislamiento el pasado mes de febrero, solo comunicándose con el control para reportar sus avances o recibir aprobación para sus experimentos en el exterior. «La única posibilidad de salir de ahí es por una actividad extra-vehicular y te tienen que dar permiso desde el control de la misión», explica Larrea a ABC por teléfono desde Canadá, donde ahora trabaja como consultora en la industria espacial senior en Euroconsult, una empresa de consultoría internacional especializada en el sector espacial.