Desde que hace un año el negocio alrededor del smartphone cayera por primera vez en su historia la situación se ha venido agravando: las previsiones apuntan a una contracción del 5%, según diversos informes de analistas. Las más optimistas, en cambio, la sitúan en una caída en torno al 1%
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Han saltado las alarmas en la casa de la manzana. Las bajas expectativas de venta de su producto estrellan, el iPhone, han repercutido en el desarrollo de su negocio. Apple ha perdido más de 400.000 millones de dólares (350.000 millones de euros) en apenas tres meses. Una cantidad importante aunque se mantiene en liza en la batallas de las grandes conglomerados máxime a que va a cerrar el año con unos 84.000 millones de dólares (73.000 millones de euros) de ingresos, aunque representa una caída del 4,5% respecto al año anterior.
Una oportunidad que no ha desaprovechado Microsoft para superar a su eterno rival. Lo más curioso de todo es que venía de un ciclo de récord pero no ha llegado bien preparado para el sprint final. Varios son los factores que determinan las posibles razones por las que la acogida de sus nuevos terminales no ha sido como se esperaba. Y ante una situación atípica, estrategias atípicas. Tim Cook, máximo responsable de la compañía, ha tenido que asumir los problemas en un extraño e inesperado comunicado dirigido principalmente a inversores en donde reconoce que los nuevos modelos, los iPhone XS, XS Max y XR, no han tenido un comportamiento tan fuerte como se pensaba.
Entre las razones más destacadas de este escenario desfavorable se encuentra la coyuntura del mercado del teléfono móvil inteligente. Desde que hace un año el negocio alrededor del smartphone cayera por primera vez en su historia la situación se ha venido agravando: las previsiones apuntan a una contracción del 5%, según diversos informes de analistas. Las más optimistas, en cambio, la sitúan en una caída en torno al 1%.
En 2018 ha coincidido, además, con un punto de inflexión para el gigante estadounidense. Por primera vez desde que lanzara el primer modelo de iPhone, en 2007, Apple no es ni siquiera la segunda marca que más teléfonos vende en todo el mundo. Ese puesto lo ha dejado en favor de Huawei, que ha escalado posiciones rápidamente con su apuesta por el sector de la telefonía. Aunque es casi impensable afirmar que la firma de Cupertino pueda ceder aún más el testigo frente a sus rivales, existe el miedo a quedarse fuera de las batallas por las cuotas de mercado pero esta por ahora descartado un castigo similar al sufrido por HTC o LG, condenados a la irrelevancia comercial en este sector.
Apple se ha enfocado, por regla general, más a un público premium y a lograr mayores réditos económicos en lugar de acumular cuotas de mercado pasajeras que, en realidad, sirven de espejismo a un sector maduro que superó hace mucho tiempo la franja de los mil millones de teléfonos vendidos en el mundo. Encontrar países emergentes que vuelvan a comprar sus productos a mansalva es cada vez más complicado y la tasa de actualización de los productos cada año es todavía una quimera por parte de los fabricantes.