Esta alza del impuesto a las energías de alto consumo, sencillamente, se “cancela”, anunció el presidente
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Agencias
La declaración del presidente Macron de cancelar el impuesto a las gasolinas, tributo por el que los “Chalecos amarillos” protestan, va en contra de las declaraciones de su propio Primer Ministro, lo que desató una polémica.
Fue una declaración que estalló como un trueno. Ayer, el presidente de Francia declaró que enterraba el anuncio del Primer Ministro Edouard Philippe, el de un moratorio sobre la decisión del aumento del impuesto a las gasolinas por seis meses.
Esta alza del impuesto a las energías de alto consumo, sencillamente, se “cancela”, anunció el presidente.
La controversia y las críticas de la oposición no se hicieron esperar, pues algunas horas antes de esa anulación anunciada por el presidente, su Primer Ministro había detallado, frente a los diputados, que el gobierno renunciaría definitivamente a subir dichos impuestos si no encontraba “las soluciones adecuadas” sobre el poder adquisitivo.
Y es que después de una tarde tradicional de preguntas al gobierno en la Asamblea nacional, los diputados aprobaron con 358 voces contra 194 (lo que demuestra el poder del gobierno de Edouard Philippe), la “declaración del gobierno sobre la fiscalidad ecológica y sus consecuencias sobre el poder adquisitivo”, pronunciado por el mismo Primer Ministro.
Los dichos de Emmanuel Macron sobre la cancelación del aumento del impuesto a las gasolinas (un impuesto que los “Chalecos amarillos” denunciaban y que ha causado cuatro muertos, cientos de lesionados – así que un perjuicio de millones de euros por los enfrentamientos y los vandalismos en las calles del país), sembró la confusión en la Asamblea nacional.
“El presidente de la República contradice al Primer Ministro, pero también la Asamblea nacional, y daña la dignidad de la Asamblea y sus trabajos”, denunció el diputado comunista Pierre Dharréville en el hemiciclo.