Los sensores estaban provistos de la tecnología necesaria para incluso avisar de que la gallina podía estar enferma de algún parásito que estuviera bebiendo su sangre
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Municipiossur.com
Un grupo de investigadoras de la Universidad de California se cansó de tener que estudiar el comportamiento de varias gallinas de un corral en persona, día tras día o, en el mejor de los casos, reproduciendo largas horas de vídeo.
Estas dos técnicas les limitaban a la hora de entender cuál era su rutina y además les obligaba a tener que reducir el número de animales que formaban parte de su estudio, porque no daban abasto. Cuando vieron que un wearable como una pulsera fitbit, adaptada a estos animales, podía ser una solución a su forma de trabajo, no se lo pensaron dos veces.
Construyeron una especie brazalete elástico que se adaptaba al cuerpo de la gallina y que a la vista parecía como si el animal portara una pequeña mochila, la cual estaba adaptada con sensores y hasta 3 acelerómetros. Estos eran capaces de decirles a las investigadoras, en tiempo real y con una precisión superior al 85%, si el animal estaba picoteando, acicalándose o dándose un baño de polvo.
Todo gracias a un algoritmo que medía cada movimiento y lo traducía en datos. Además, los sensores estaban provistos de la tecnología necesaria para incluso avisar de que la gallina podía estar enferma de algún parásito que estuviera bebiendo su sangre.