Por: Jorge Yunis Manzanares
Tres temas se vislumbran ya, como un reto en la agenda político social del próximo presidente de la República.
A días de que asuma el poder, el ejecutivo federal llega con una visión clara de la dramática situación que vive el país y ha destacado que entre los temas prioritarios se encuentran el del Combate frontal a la Corrupción, el fenómeno de las desapariciones, y el problema de una delincuencia desenfrenada y en ascenso.
Andrés Manuel López Obrador, sabe de lo que habla , conoce los males que aquejan a una sociedad, que ha venido soportando por décadas la indiferencia gubernamental, sabe de las enormes brechas de desigualdad social, económica y educativa, que acotó las posibilidades de progreso de una nación que por años ha sido sometida al saqueo más indiscriminado.
El próximo presidente lleva hasta la más alta magistratura del país, la voz de miles de víctimas, de miles de campesinos, obreros, estudiantes, maestros, ancianos y madres de familia.
Nuestro próximo presidente sabe de ello, porque vivió sin medianeros la desigualdad que sufre la clase más vulnerable, una clase incrédula, cansada de esperar, una sociedad que languidece y que ve en su proyecto de nación, el último bastión del Progreso la Paz y la Esperanza.