El cielo también lloró por Valeria Medel. Su féretro recorrió las 3 ciudades donde pasó su vida. Llama cura a unirse para acabar con la violencia. Decenas de veracruzanos, entre ellos el gobernador electo, Cuitláhuac García, dieron las condolencias a la diputada Carmen Medel por la pérdida de su hija

Valeria, la joven que cimbró el corazón de la Cámara de Diputados, partió para siempre desde el sur de Veracruz, la tierra que la vio nacer. La vida de la hija de la diputada federal Carmen Medel transcurrió entre Ciudad Mendoza, Minatitlán y Coatzacoalcos, las mismas regiones que su féretro recorrió el viernes y sábado entre aplausos, indignación y tristeza de quienes la conocieron. En una discreta ceremonia religiosa —comparada con el gran despliegue policial y naval— los restos de la universitaria que en un mes se graduaría como médico, para seguir la tradición familiar, se fueron con la bendición de la Iglesia católica. Ahí estaba su familia, sus amigos, la iglesia donde escuchaba misa y los lugares donde soñaba, donde quería ejercer como anestesióloga para evitar el dolor de las personas. Desde Ciudad Mendoza, en la zona montañosa central y donde cursaba sus estudios, pasando por la ciudad petrolera de Minatitlán, hasta llegar al puerto de Coatzacoalcos, sus seres queridos la recordaron como una mujer alegre, siempre echada para adelante. A las 12 horas, el cortejo fúnebre abandonó el velatorio Cristo Rey, donde fue velada y hasta donde llegaron decenas de políticos, entre ellos, el gobernador electo Cuitláhuac García Jiménez, así como diputados federales y regidores del ayuntamiento. Rodeado de un fuerte dispositivo de seguridad en el que participaron más de 30 elementos de la Policía Estatal y de la Secretaría de Marina, el féretro recorrió varias calles de Minatitlán, y detrás de la carroza decenas de autos de sus amigos, familiares y simpatizantes del partido en el que milita su madre. A las 12:20 del día, el cuerpo de la joven veracruzana fue recibido por el párroco Guillermo de los Santos. El último adiós a Valeria se lo dieron en la iglesia Cristo Rey, la misma que visitó en vida acompañada de su madre, la doctora Carmen. “Hermanos, nos hemos reunido en este momento doloroso para confesar ante nuestra hermana Valeria nuestra fe, que nuestra vida no termina con el sepulcro”, dijo el sacerdote. En la Iglesia la esperaban cientos de ciudadanos de Minatitlán y otras localidades, que llegaron a darle el pésame a la doctora, quien siempre estuvo al lado del ataúd, cuidando hasta el último momento a su hija. La música y cantos del Coro Kerigma acompañaron la misa de cuerpo presente, donde el párroco llamó a unirse en oración para que la violencia termine y llegue por fin la paz a las familias veracruzanas. En ese sentido, recordó lo difícil que es que los padres se despidan de sus hijos. “No hay palabras”, rezaba, por lo que pidió a los amigos estar más cerca que nunca de la familia de Valeria, porque sólo eso reconfortará el dolor de esta pérdida. “Son momentos difíciles, estamos reunidos para dar el último adiós. Los verdaderos amigos están en el momento del dolor”, dijo el clérigo, quien a diario eleva plegarias en una zona plagada de secuestros y asesinatos. Al templo con grandes vitrales e imágenes religiosas, también acudieron Cuitláhuac García y la próxima titular de Energía, Rocío Nalhe. En presencia de ellos y decenas de corazones tristes, el sacerdote hizo un llamado: “que haya paz en nuestra comunidad, en nuestro estado y nuestro país”. Finalmente, minutos antes de las dos de la tarde, el cortejo se dirigió a un crematorio en Coatzacoalcos. Fue una ceremonia íntima. “Hasta el cielo está triste”, dijo. (Información: El Universal) (12 de noviembre de 2018)