Gabriel García-Márquez
Para entender qué es el Fracking, tenemos que comenzar por saber qué son los hidrocarburos de lutitas o shale, que no son otra cosa que gas natural y petróleo atrapados en los poros de formaciones rocosas ubicadas en el subsuelo denominadas “lutitas bituminosas”, entre los mil y los cinco mil metros de profundidad.
Para extraer estos hidrocarburos se tiene que hacer una fracturación hidráulica, que es lo que se conoce como “fracking”. Este sistema consiste en hacer la perforación de un pozo vertical desde la superficie hasta topar con el hidrocarburo, sea gas o petróleo. A continuación, se tienen que hacer perforaciones horizontales en la lutita, en distintas direcciones del pozo, donde se va perforando la roca mediante la inyección de agua, arena y algunos químicos en los poros de la lutita, para forzar la salida de hidrocarburos. Sin embargo, el flujo de estos yacimientos disminuye en poco tiempo, por lo que se requiere seguir perforando otros pozos para continuar con la producción.
En la práctica del fracking es imprescindible usar el mínimo de agua fresca, sobre todo en las regiones donde hay poca permeabilidad. También se debe procurar no contaminar el agua y el aire, mediante buenas prácticas en la ejecución, con un buen manejo integral.
Es recomendable disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y la emisión de contaminantes, evitando la quema de hidrocarburos. Se debe echar mano de una buena estrategia de supervisión en la extracción de gas y aceite de lutitas.
Los impactos más graves en la sociedad y el medio ambiente donde se ejecute el fracking son la disminución de disponibilidad de agua, la contaminación de fuentes de agua y fuerte impacto sobre la salud.
Cada pozo requiere entre 9 y 29 millones de litros de agua para trabajar. Esto es en un solo pozo, por lo que hacerlo pone en riesgo el consumo doméstico de agua y en peligro el ecosistema. Además, hay casos debidamente documentados sobre la contaminación de las fuentes de agua, con químicos en los fluidos y se ha registrado una gran toxicidad encontrando en las muestras metanol, benceno, tolueno, etilbenceno y xileno.
El agua de retorno o de desecho trae además de estos químicos, metales pesados, hidrocarburos y materiales radioactivos del subsuelo, sin que se pueda hacer nada por el momento para limpiar esta agua.
El fuerte impacto sobre la salud es otro de los graves inconvenientes, porque el 25% de las sustancias utilizadas en la perforación pueden causar cáncer y ciertas mutaciones, un 37% afectaciones al sistema endocrino, 40% alergias y 50% daños al sistema nervioso.
En las poblaciones situadas cerca de donde se aplica el fracking, la contaminación afecta a los pozos de agua potable que abastecen a la población por los alto niveles de metano y sustancias cancerígenas y neurotóxicas.
Todo esto sin considerar otros efectos nocivos en el medio ambiente, la ganadería, la agricultura, el turismo y las vías de comunicación que se dañan terriblemente por el acarreo diario con camiones de alto tonelaje.
Por si esto no fuera suficiente para estar contra del fracking, hay que tomar en cuenta también que la experiencia en los Estados Unidos no ha sido exitosa ni económicamente viable. Se requiere de grandes inversiones para seguir manteniendo la producción vigente y la recuperación en los yacimientos es sumamente baja. El rendimiento energético es muy deficiente y los costos sociales son muy altos.
Es mejor dirigir los recursos hacia las energías renovables, que no tienen efectos secundarios tan graves como los tiene el fracking.
Habrá que reconocer el acierto del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, quien ha declarado abiertamente estar en contra de esta práctica, lo mismo que el diputado local Amado Cruz Malpica, quien ha dicho una y otra vez “No al fracking y no a la privatización del agua”.
Sin embargo, lo grave es que desde el 2003 se han perforado en México más de mil pozos mediante la técnica de fracturación hidráulica en los estados de Coahuila, Nuevo León, Puebla, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz. Todos por supuesto con la anuencia de Pemex y la Secretaría de Energía.
¿El nuevo gobierno podrá dar marcha atrás al fracking, mediante una consulta como se hizo con el aeropuerto de Texcoco o nos seguiremos haciendo de la vista gorda como hasta ahora?
LA CARAVANA DE LOS SOÑADORES
Este sábado, circulando por la autopista de Sayula hacia Cosamaloapan, caminaba un grupo no muy grande de migrantes que integran la caravana de centroamericanos, que cruzan el país con destino a los Estados Unidos. La mayoría son hombres jóvenes que con la mochila en la espalda caminan, unos en grupos y otros aislados, tratando de llevar la delantera en busca del mítico sueño americano.
Desde lo alto de un puente, un nutrido grupo de pobladores los miraba como si fuera una peregrinación de gente desfilando con la mente puesta en un ideal. Los pobladores, con la mirada fija sobre los caminantes, seguramente piensan en agarrar valor para sumarse a este grupo y marchar junto con ellos en busca de las oportunidades de empleo, que en México se les han negado.
Desde la distancia estos mexicanos no pueden evitar envidiar a estos valientes y no descartan la posibilidad de tomar impulso y volar por otros cielos, para conseguir el sustento necesario para sus familias.
La caravana de migrantes está integrada hondureños, guatemaltecos y salvadoreños, que tomaron la decisión de salir de su país, donde son víctimas de la violencia y de la pobreza. No les importa llegar a los Estados Unidos, donde seguramente les espera otro tipo de violencia y la dificultad también de conseguir donde acomodarse.
Desde ahora, al escuchar el discurso de Donald Trump, se siente el rechazo de esta rara especie de emperador, que ha amenazado con dispararles si se atreven tan solo a lanzar una piedra. Aun cuando después se haya retractado, aclarando que solamente actuarán para poner orden, no para agredir con balas a los centroamericanos.
A pesar de que el gobernador de Veracruz les ofreció transporte hacia la Ciudad de México, ellos no quisieron esperar y siguieron su marcha, porque no hay tiempo que perder. Se les desea que lleguen con bien a su destino, que no sean alcanzados por las balas y que puedan cumplir con su sueño, ese de llegar a la Unión Americana donde muchos han triunfado, gracias a su esfuerzo y creatividad para salir adelante.