Gabriel García-Márquez
Esta semana los ataques contra María Inés Núñez Monreal, directora general del ITESCO, se han intensificado, tan es así que en los sitios de reunión de la gente afín al SUTITESCO, sindicato propiedad de Ricardo Orozco Alor, se les escucha triunfalistas planeando que el día que tome posesión el nuevo gobernador del estado, Cuitláhuac García Jiménez, se llevará a cabo un paro de labores entre maestros y alumnos inconformes por la forma en que DICEN ha actuado María Inés.
Lo verdaderamente extraño es que estos activistas que se dicen defensores de la calidad educativa del ITESCO, son personal que labora en las oficinas de Alberto Mijangos Martínez, director de Gobernación del Ayuntamiento de Coatzacoalcos y se sabe que quien comanda directamente a estos empleados es el director de Asuntos Religiosos, Raúl Domínguez Segura.
La pregunta obligada es ¿qué tiene que ver Alberto Mijangos con las actividades del ITESCO? Pues realmente nada, nada que ver, toda vez que ni siquiera es el regidor de educación.
En el sindicato comandado por Ana Isabel Hernández Jacobo, gente de todas las confianzas de Orozco Alor, están muy preocupados por las canonjías que han perdido y los grandes negocios que se les han ido de las manos y que enriquecieron al exsecretario general y director Ricardo Orozco Alor.
Muchas historias se cuentan de las fiestas que se organizaban en el rancho de Orozco, leyendas urbanas o historias verdaderas, pero que dejan mucho que pensar y son escenas vergonzosas las que se describen entre quienes estuvieron presentes alguna vez.
Lo cierto es que María Inés Núñez Monreal ha logrado sacar del atolladero al ITESCO, a diferencia de cómo se encuentran otros tecnológicos en el estado, doblegando al sindicato en lo que respecta a malos manejos y negocios turbios que afectaban financieramente a la institución.
Hoy los líderes del SUTITESCO quieren recuperar el poder, pero no para mejorar la calidad educativa del tecnológico, sino para volver a hacerse de recursos que a través de los convenios de vinculación aprovechaban para su beneficio personal. Así se enriquecieron los directores anteriores Arturo Martínez Vega y Ricardo Orozco Alor.
Las pruebas ahí están, basta con que le rasquen un poco para que salga toda la podredumbre que sembraron los jefes de esta mafia en el Itesco.
Mientras tanto, habrá que seguir muy de cerca a Alberto Mijangos y a Raúl Domínguez, para entender qué pretenden al involucrarse en los asuntos del ITESCO, donde algún interés personal o de grupo han de tener, porque de gratis no es.
El historial de Mijangos es largo y de todos muy conocido, basta con meterse a los archivos para ver de cuál pie cojea y habrá que preguntarle por qué le interesa tanto lo que sucede en el Instituto de Estudios Superiores de Coatzacoalcos, donde María Inés Núñez ha desempeñado un excelente papel terminando obras que estaban inconclusas, bardeando el terreno del campus, mejorando la calidad educativa, depurando la plantilla de maestros y sobre todo saneando las finanzas de la institución que estaban a punto de colapsar a causa del saqueo de que fue objeto por parte de los líderes sindicales.
Ojalá este grupo coludido con el sindicato comandado por Mijangos y algunos que se dicen morenistas, no sorprendan al gobernador electo Cuitláhuac García Jiménez, porque de ser así habría un retroceso en todo lo que se ha logrado para beneficio del ITESCO.