Son cadáveres de estrellas, formados tras la explosión de supernovas, en cuyo interior la materia se ha comprimido hasta el máximo posible, generando una realidad exótica de materia superfluidad y superconductora, un potentísimo campo magnético
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Las estrellas de neutrones son básicamente núcleos atómicos de varias decenas de kilómetros de diámetro que giran en el espacio a velocidades de hasta 40.000 revoluciones por minuto. Son cadáveres de estrellas, formados tras la explosión de supernovas, en cuyo interior la materia se ha comprimido hasta el máximo posible, generando una realidad exótica de materia superfluidad y superconductora, un potentísimo campo magnético y, cuando le roban el gas a una estrella compañera, chorros o jets de energía que brotan de los polos: son auténticos cañones de radio, rayos X o rayos gamma que giran con las estrellas y que a veces pueden detectarse desde la Tierra de forma periódica, lo que hace que estas estrellas sean conocidas como púlsares.
La masa y la velocidad de rotación de las estrellas de neutrones influyen en sus propiedades y crean diferentes comportamientos y fenómenos. Uno de ellos es que las estrellas de neutrones con campos magnéticos muy potentes no generan chorros o jets de radiación. Pero ahora, una investigación que se ha publicado, que ha demostrado que eso no es cierto. Los investigadores han observado evidencias de un jet en uno de estos objetos, lo que tira por tierra dicha hipótesis y obliga a los científicos a replantearse lo que saben sobre la formación de estos chorros.
«Hemos visto «jets» viniendo de todos los tipos de estrellas de neutrones que roban material de sus compañeras (estrellas en sistemas múltiples), con una sola excepción», ha dicho en un comunicado Jakov van den Eijnden, investigador en la Universidad de Ámsterdam. Nunca hasta ahora habíamos visto un chorro viniendo de una estrella de neutrones con un campo magnético muy potente.
Pero ahora, su observación obliga a revisar en profundidad las ideas sobre cómo se originan los chorros.
Los astrónomos observaron durante tres meses una estrella de neutrones llamada Swift J0243.6+6124 o Sw J0243 a través del radiotelescopio Karl G. Jansky Very Large Array, o VLA. Este objeto fue descubierto en octubre de 2017 por el telescopio espacial Swift, de la NASA, dedicado al estudio de explosiones de rayos gamma o GRB, cuando dicho objeto emitió un potente pulso de rayos X.