Puede ser el comienzo del fin para un trastorno que quebranta al hombre desde hace milenios
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Se trata de una sección transversal de un pene. Tan sencillo como que los vasos reciben un mayor aporte de sangre en el segundo caso. Y eso es lo que hace que aumenten el grosor, el tamaño y todo lo que sabemos que sucede de forma natural cuando el hombre se excita. Pero a veces no ocurre.
A veces, la erección, que no es más que la respuesta natural del macho de nuestra especie a un estímulo sexual, no se produce. Algo así como si tuviéramos hambre, pero no saliváramos si huele a sopa.
A partir de los 50 años la disfunción eréctil se cuela en el repertorio de preocupaciones de casi todo hombre maduro, y asoma sobre todo asociada al tabaquismo, la mala alimentación, la falta de ejercicio y de la cuenta de errores tan difíciles de enmendar.
Hoy son numerosas las maneras de abordarla desde la medicina. La última llega de un tratamiento que está en boga, pero que hay que mirar con lupa: las células madre. Puede ser el comienzo del fin para un trastorno que quebranta al hombre desde hace milenios.
¿Células madre contra la disfunción eréctil? De eso trata una investigación puntera en España que, a partir del próximo mes, llevará a cabo el Hospital 12 de octubre de Madrid, según nos desvela Javier Romero-Otero, médico implicado en el prometedor proyecto, y también coordinador nacional del Grupo de Andrología de la Asociación Española de Urología.