Fuertes vientos inhiben el nacimiento de estrellas en una galaxia lejana

Hasta ahora los astrónomos habían sido incapaces de observar directamente estos intensos chorros

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Comunicado

Gracias al Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), y con la ayuda de un lente gravitacional, un equipo de astrónomos detectó el “viento” galáctico molecular más distante observado a la fecha, correspondiente a una época en que el Universo tenía solo 1.000 millones de años. Al observar el flujo de moléculas de hidroxilo (OH) –que delatan la presencia de gas incubador de estrellas en las galaxias–, los investigadores revelaron cómo algunas galaxias del Universo primitivo inhiben un frenesí de nacimiento estelar.

 

Algunas galaxias, como la Vía Láctea y Andrómeda, fabrican estrellas a un ritmo relativamente lento y constante, a razón de una estrella por año, aproximadamente. Las galaxias con brotes de formación estelar, en tanto, pueden producir cientos o incluso miles de estrellas por año. Sin embargo, no son capaces de mantener ese ritmo ad eternum.

Para evitar consumirse rápidamente en una llamarada espectacular, algunas galaxias ponen frenos al proceso de formación estelar eyectando, al menos en forma temporal, grandes cantidades de gas hacia sus halos en expansión, donde el gas se dispersa por completo o bien vuelve a fluir lentamente hacia la galaxia para volver a alimentar nuevos brotes de formación estelar.

 

Sin embargo, hasta ahora los astrónomos habían sido incapaces de observar directamente estos intensos chorros en los comienzos del Universo primitivo, donde estos mecanismos son fundamentales para evitar que las galaxias crezcan demasiado rápido y en exceso.

Las nuevas observaciones realizadas con ALMA muestran, por primera vez, un fuerte “viento” de moléculas en una galaxia observada en un período en que el Universo tenía solo 1.000 millones de años. Este hallazgo aporta información nueva sobre cómo algunas galaxias del Universo primitivo autorregularon su crecimiento para continuar fabricando estrellas posteriormente.

“Las galaxias son monstruos complicados y caóticos, y creemos que estos chorros y vientos son elementos fundamentales de sus procesos de formación y evolución que regulan su capacidad para crecer”, afirma Justin Spilker, astrónomo de la Universidad de Texas, en Austin, y autor principal de un artículo publicado en la revista Science.

 

Los astrónomos observaron vientos con el mismo tamaño, velocidad y masa en galaxias cercanas con brotes de formación estelar, pero el chorro observado con ALMA el más distante que se haya observado a la fecha con tamaña claridad en el Universo primitivo.

La galaxia, conocida como SPT2319-55, está a más de 12.000 millones de años luz de nosotros, y fue descubierta por el Telescopio del Polo Sur, de la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos.

 

ALMA pudo observar un objeto tan distante gracias al lente gravitacional provocado por otra galaxia situada casi en pleno eje de visión entre la Tierra y SPT2319-55. El lente gravitacional (donde la luz es doblada por la gravedad) amplifica la luz de la galaxia de fondo y hace que se vea más brillante. Esto permite a los astrónomos observarla con más detalle de lo que podrían normalmente. Los astrónomos usan programas informáticos especiales para “deshacer” el efecto del lente gravitacional y reconstituir con precisión la imagen del objeto más distante.