Matteo Salvini y Luigi di Maio, enemigos íntimos en el trono de Italia

La Justicia italiana ordenó ayer el embargo de 49 millones de euros de la Liga por un delito de fraude cometido entre 2008 y 2011, cuando el partido estaba liderado por Umberto Bo

Municipiosur.com

Agencias

El 4 de marzo Italia vivió una revolución electoral. Por primera vez, dos fuerzas antieuropeístas se adjudicaron más del 50% de los votos. A la vigilia de los 100 primeros días de Gobierno, el mapa político italiano ha dado un vuelco impensable hace sólo seis meses. La Liga se sitúa como primer partido en las encuestas y ya aparecen las primeras divisiones internas en la coalición formada con el Movimiento Cinco Estrellas (M5E) en asuntos como infraestructuras o inmigración. La condena contra el partido de Matteo Salvini por estafa podría suponer un nuevo capítulo en los desencuentros entre ambas formaciones.

La Justicia italiana ordenó ayer el embargo de 49 millones de euros de la Liga por un delito de fraude cometido entre 2008 y 2011, cuando el partido estaba liderado por Umberto Bossi. A partir de ahora, todo el dinero que la formación ingrese, incluyendo los cinco millones que acredita poseer en sus cajas en este momento, podrá ser incautado por la Guardia de Finanza. Para evitar la quiebra, el partido creó en el último año organizaciones paralelas para recaudar fondos e invirtió parte de su dinero en fundaciones en el extranjero, lo que motivó que la Justicia abriera una nueva investigación.

En 2017, un Tribunal de Génova condenó a Bossi y al ex tesorero del partido, Francesco Belsito, por utilizar el dinero procedente de subvenciones electorales para gastos personales. Con parte de ese dinero, por ejemplo, Bossi y su familia acometieron las reformas de su casa, adquirieron coches de lujo e incluso compraron una licenciatura en Albania para el hijo pequeño del ex líder de la Liga. Aquel escándalo significó la caída en desgracia del fundador del partido y la entrada en escena de Salvini, que se hizo con las riendas del partido en 2013 aparcando el proyecto secesionista original. La decisión judicial deja la formación en una posición muy complicada que podría poner en riesgo su supervivencia económica.

El líder del M5E, Luigi Di Maio, defiende que la condena se refiere a otra Liga, la de Bossi. Pero en las filas de su partido crece el malestar con su socio de coalición y esta sentencia podría precipitar una crisis interna en la formación que hizo de la «honestidad» su grito de guerra.

En los primeros tres meses de Gobierno, los desencuentros entre ambas formaciones se han hecho cada vez más evidentes. La gestión de la inmigración por parte del líder de la Liga, o la diferente respuesta a la tragedia del puente de Génova están abriendo una grieta entre ‘liguistas’ y ‘grillinos’, éstos últimos cada vez más incómodos con el excesivo protagonismo del ministro de Interior.