El asunto de los 16 pozos de agua potable que presuntamente se construyeron en la administración municipal de Joaquín Caballero Rosiñol, desde siempre han sido un “tema caliente”, ¿el motivo?, porque “alguien” o “varios” se chingaron los 50 millones de pesos para construirlos. La semana pasada la regidora Fabiani Cueto Salinas, quien tiene la Comisión del Agua Potable, volvió a destapar la “cloaca” de los 16 pozos. La edil “gritó” que de los 16 pozos, solo existen dos, y estos se localizan en Villa Allende, el resto, es decir, los otros 14 son “fantasmas”, ¿Qué significa lo anterior?, pues que no existen. Los ciudadanos que leen esta clase de noticias ya no saben si reírse o llorar, ¿Por qué?, por la simple razón que todo mundo “habla” de la presunta “ratería” que se cometió, pero al final, en efecto, nadie pone una denuncia formal en la Fiscalía General del Estado o el ORFIS para que se investigue el robo y así se puede “castigar” a los ex funcionarios y contratistas que se robaron el dinero. Los 16 pozos de agua potable son un mero “asunto mediático” donde todo mundo “quiere llevar agua a su molino”. Lo verdaderamente “extraño” de este acto de corrupción, es que los tres directores generales que ha tenido la CAEV en Coatzacoalcos, nunca de los nunca, han mostrado interés para investigar si en verdad existen o no existen esos pozos que costaron más de 50 millones de pesos. Total silencio es el que guardaron: Rafael Abreu Ponce, José Antonio Wilburn y Luis Rendón Martín. Si una dependencia sabe con precisión si se construyeron los 16 pozos, esta es la CAEV, por lo tanto, ya es momento que al interior de la Comisión de Aguas del Estado de Veracruz, se hable con la verdad. Sin lugar a dudas, esta “misión”, la de hacer la aclaración, le toca hacerla a: Víctor Manuel Esparza Pérez, director general de la CAEV en Veracruz y a Luis Rendón Martín, jefe de la oficina de la CAEV en Coatzacoalcos. El súper dato: 1.-Ya que doña Fabiani Cueto Salinas anda muy “inquieta” por los 16 pozos, y si ya sabe que hubo un descarado fraude y robo, pues lo único que le queda por hacer, es poner una denuncia formal para recuperar el “queso” que se comieron los “ratones”. (8 de julio de 2018)