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En plena etapa de alta atención hacia la Selección Mexicana en el contexto mundialista, el pato conocido como Merlín se ha vuelto tema de conversación. Su popularidad en redes sociales, su presencia en medios de entretenimiento y su relación simbólica con la afición han generado miles de reacciones. Por un lado, el influencer Poncho de Nigris cuestionó la atención que recibe el ave. Por otro, la normativa de la FIFA impidió su ingreso a un partido de la Selección Mexicana. El caso ha abierto dudas entre los usuarios sobre el origen del fenómeno, sus límites legales y su futuro.
La historia de Merlín comenzó cuando fue captado en celebraciones tras un triunfo de la Selección Mexicana, portando una playera del equipo nacional. Las imágenes circularon en plataformas digitales y generaron interacción constante entre usuarios, quienes comenzaron a referirse a él como una mascota simbólica no oficial.
De acuerdo con su entorno cercano, el pato fue domesticado y adaptado a espacios urbanos, incluso con medidas como el uso de accesorios para proteger sus patas durante desplazamientos. Con el paso del tiempo, su presencia en eventos públicos y su difusión en redes impulsaron su crecimiento como fenómeno viral.
El creador de contenido Poncho de Nigris expresó en la red social X su inconformidad por la atención mediática hacia el ave. Señaló que consideraba desproporcionado el interés generado alrededor de Merlín y cuestionó su relevancia en el contexto deportivo.
En sus comentarios también sugirió que los responsables del cuidado del pato podrían considerar monetizar su popularidad mientras dure la tendencia, argumentando que la exposición disminuirá al finalizar el torneo. Estas declaraciones provocaron reacciones negativas entre usuarios, quienes lo acusaron de falta de sensibilidad y de minimizar el fenómeno social que se ha construido alrededor del animal.
Con información de: El Imparcial

