Por Heidi Castellanos
Municipiosur.com
A horas del multihomicidio ocurrido en una chatarrera de Acayucan, al sur de Veracruz, el lugar permanece en silencio, con un solo sello de aseguramiento y sin vigilancia, mientras las investigaciones continúan. El establecimiento, dedicado a la compra y venta de metales, quedó paralizado tras el ataque que dejó cuatro hombres fallecidos. En el interior aún se observan restos de la actividad cotidiana: básculas, material metálico, camiones, así como una bolsa con comida y refrescos, lo que sugiere que las víctimas se disponían a ingerir alimentos cuando fueron sorprendidas. “Dicen que si iban a comer y que llegó alguien preguntado por el encargado y de ahí pues lo que ya saben”, dijo un ciudadano que prefirió guardar el anonimato. Afuera, familiares acudieron con arreglos florales y veladoras para despedirlos, convirtiendo el sitio en un espacio de duelo. El hecho mantiene consternada a la población acayuqueña, que recuerda cuando el municipio era tranquilo y hoy se respira miedo. “Había tranquilidad, todo estaba en paz y podías caminar a cualquier hora; doce, una, dos, tres de la mañana sin haber ningún problema, ahora se volvió insegur, ósea para andar caminando”, expresó Rosaliano Cortés, hombre de 69 años que ha experimentado los cambios en este municipio. Este escenario ocurre en una ciudad conocida históricamente como “la llave del sureste”, por su ubicación estratégica y su papel como punto de conexión entre el centro y el sur del país. Durante años, Acayucan fue paso obligado para el comercio y el tránsito regional; hoy, esa misma posición la mantiene rehén de la violencia, cuentan los ciudadanos. “Creció mucho Acayucan, hay más gente y también más violencia”, dijo otra ciudadana. El multihomicidio no es un hecho aislado. Se suma a una escalada de violencia en el distrito judicial de Acayucan, donde se contabilizan al menos 15 homicidios en este y sus municipios cercanos, además de desapariciones y ataques incendiarios.

