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Fieles católicos en Coatzacoalcos, se sumaron en oración tras la muerte del Papa Francisco. Esperan que el nuevo pontífice sea un ser humano noble, que predique un mensaje de paz y de fe en el mundo. Hay tristeza en el puerto

Por Julio Escobar

Municipiosur.com

Fieles católicos en Coatzacoalcos, se sumaron en oración tras la muerte del papa Francisco, y esperan que el nuevo pontífice sea un ser humano noble, que predique un mensaje de paz y de fe en el mundo. Tan solo este lunes, varias personas acudieron a la catedral de San José, para orar por el eterno descanso del máximo representante del catolicismo y que los cardenales, tengan a bien elegir a un nuevo papa que permita la unión de países que se mantiene en guerra. “Es una tristeza tan grande para nosotros como católicos que somos, nos duele mucho su muerte, y que el próximo papa, sea como el papa Francisco, que quiso mucho a su gente, a su pueblo” expresó, María Cruz, fiel creyente. Cabe recordar que este lunes, murió a los 88 años el papa Francisco, de nombre secular Jorge Mario Bergoglio, el máximo representante de la Iglesia católica, dando fin a un papado que inició en 2013 tras la renuncia de Benedicto XVI como líder religioso. Dicha noticia, causó un impacto emocional para quienes son fieles católicos y que habían seguido de cerca el estado de salud del papa Francisco, por lo que su muerte los dejó sin palabras. “Estoy muy triste, sin palabras, y ojalá que el nuevo Papa siga predicando el evangelio como siempre, como todos los papas, y con la humildad que ellos representan”, expresó Laura Sánchez. Hoy los fieles católicos piden tener a nuevo Papa noble y bueno, que quiera los fieles católicos. “Que lamentable, qué podemos hacer, solo sumándonos en oración, es cosa de la vida, el próximo Papa debe ser noble, bueno y gran ser humano” comentó Luis Canul. Cabe recordar que Francisco fue ingresado en el hospital Gemelli de Roma el pasado 14 de febrero por una neumonía bilateral y otros problemas que pusieron en riesgo su vida, si bien la terapia le hizo mejorar y recibió el alta el 23 de marzo, después de 38 días. Desde entonces afrontó su convalecencia aislado en su residencia vaticana, sometiéndose a su terapia farmacológica, fisioterapia respiratoria y motora y recibiendo oxígeno por unas cánulas nasales. El Vaticano explicó que su infección pulmonar “mejoró”, debido a la auscultación que le practicaron sus médicos.

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