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Andrés Santos Escandón, líder de los empleados municipales de Minatitlán, todavía no define como van a quedar los trabajadores disidentes que no lo pueden ver ni en pintura


Por Florencia Basulto Nelsón

Municipiosur.com
Sin resolverse las complicaciones que dejó la última huelga de los empleados municipales, SUEM, como es el caso de los trabajadores que renunciaron al paro y decidieron salirse del sindicato, porque los allegados a los dirigentes sindicales, en plena huelga andaban de viaje en Canadá y Estados Unidos y el propio líder, estrenaba camioneta y comía en buenos restaurantes, mientras los empleados: sin dinero, mal comían, se desvelaban y dormían en el piso, incluso, en la incomodidad, amamantaban a sus bebés. Andrés Santos Escandón, no ha convocado a asamblea para definir la situación de los disidentes, ni los recibe. Pero lo que ha despertado la indignación de los desertores del SUEM, es que el dinero por concepto de becas de alumnos de alto promedio para sus hijos, que tramitaron en el Ayuntamiento, no se los ha entregado Santos Escandón, quien impuso cuotas a los que, intimidados, temerosos de perder su plaza, optaron por regresar al SUEM, convertido en Cueva de Alí Babá. La alcaldesa Carmen Medel dijo a los disidentes cuando se negaron a continuar con la huelga y se reincorporaron a sus labores, que sus derechos y antigüedad están protegidos y los apoyaría para ingresar a otro sindicato, pero Santos Escandón se ha apoderado del dinero de las becas en perjuicio de sus hijos, quienes se esforzaron para obtener los más altos promedios y poder continuar con sus estudios. Los disidentes ya no quieren pertenecer al SUEM ni aceptan que les descuenten cuotas sindicales hasta que se resuelva su situación, porque consideran que Santos Escandón encontró en el sindicato una mina de oro: les vendió un terreno en Mapachapa donde supuestamente les construiría sus casas, lo cual resultó otro engaño más, pero el si se construyó una residencia. También les descontaron para unos carros de volteo y nunca rindieron cuentas, fue otra estafa maestra, los rentaban y obtenían mucho dinero, el hermano de Andrés vendió dos volteos a un tipo que se hizo de la factura, aunque no los terminó de pagar porque Abraham murió. Nada quieren ya con el SUEM porque al estilo de los vetustos y vitalicios líderes sindicales, solo muerto piensa Santos Escandón abandonar la Cueva de Alí Babá. Muchas gracias.

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