Agencias
Municipiosur.com
Tonalá, comunidad pesquera al sur de Veracruz del municipio de Agua Dulce guarda la historia de dos migraciones: la de sus habitantes que se van del pueblo a buscar mejores condiciones de vida y la de cientos de centroamericanos que atraviesan sigilosamente sus calles para continuar el viaje hacia Estados Unidos. Los primeros parten porque hay escasez de empleo y la pesca no alcanza para sostener a las familias, ya que solo tiene algunas temporadas buenas en el año y no hay empresas petroleras asentadas en los alrededores. Los segundos llegan porque su río es frontera con Tabasco y es paso natural para seguir el trayecto hacia la zona norte del país. Sobre por qué, Del Valle dice que el cruce entre el río y el mar es muy caudaloso: Con 43 años en el giro, recuerda que cuando construyó su casa hallaron porcelana china, botellas de vidrio soplado y vestigios: “Mi abuelo me contó que en Tonalá había un casino y las personas pernoctaban para ir a Las Choapas. Era una zona con mucha vida por los lanchones y los barcos de vapor que transportaban madera”. “Tonalá es antes que Coatzacoalcos. Antes los petroleros iban a vivir aquí, luego no les gustó y se fueron a la comunidad El Muelle, después terminaron en Agua Dulce, pero Tonalá sí fue un lugar importante”, expresó Olivia Del Valle. En ese momento, explica, había trabajo como albañiles y ayudantes, Con los papeles en mano, explica que llegó a Cancún el 4 de septiembre de 1990. , y tras una breve entrevista con el director de Desarrollo Urbano fue colocado en un escritorio donde inició sus labores municipales. A partir de ese momento fue inspector, luego jefe del área técnica, subdirector e incluso director. Desde esos puestos señala que recibió a muchas personas de Tonalá que lo buscaban para recomendaciones de trabajo, asilo e incluso apoyo económico: “Pero eso ahora ya no pasa porque ya hay más gente aquí del pueblo, entonces todos salen y buscan a sus familiares que viven en Cancún. Hay gente de Agua Dulce, de Las Choapas o del pueblo al otro lado del río, de Cuauhtemoczín, Tabasco”. Además hubo incertidumbre debido al arribo de elementos policiacos y de la Guardia Nacional; incluso del Instituto Nacional de Migración, que peinaron la zona costera, pero solo fue de forma temporal por los operativo de búsqueda y no para paliar el problema. Sin la mínima vigilancia de los dos lados, el transporte lo realiza una lancha adaptada con capacidad para 14 personas y que conduce Fermín en el turno matutino. Del otro lado, en Cuahtemoczín, ya aguarda otro conductor que también espera a que se “llene” el cupo para iniciar el viaje de 4 minutos. “Yo inicio en la mañana y termino a la una de la tarde. Cobramos $10 y por turno serán $600 pesos”. Explica que viven de los trabajadores que van y vienen, estudiantes, familias y cuando es temporada alta, como Semana Santa, de los turistas: Mientras se acomoda la cangurera donde guarda solo el dinero, ya que no da boletos, cuenta que a veces pesca y sacrifica cerdos; Sobre la ayuda gubernamental, expresa que en elecciones “vienen y te hablan bonito pero el problema es que todo se le queda a los políticos; dicen ‘te vamos a ayudar y vota por nosotros’, pero los apoyos se lo quedan los líderes y cuando llega acá es poco. Deben de ayudar a la gente porque gracias a ellos están en el poder”, concluye. La migración no es un fenómeno nuevo en la zona. Y es que la historia del lugar lo coloca como el punto de llegada de los primeros exploradores españoles a la entidad, quienes visitaron la zona en 1518, según cuenta Bernal Díaz del Castillo, para continuar su viaje hacia San Juan de Ulúa. (Con información de Ricardo Martínez | Diario de Xalapa).

