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Doña Consuelo Ceballos de Guerrero, una dama de Minatitlán que tiene 100 años

Por Florencia Basulto Nelsón

Municipiosur.com

¡Vivir 100 años, un sueño! Ser el Matusalén de la Biblia: inquietud de la ciencia, literatura y de la ficción. Pero sin inquietarse, sin proponérselo, Doña Consuelo Ceballos viuda de Guerrero, bendecida por el Ser Divino, los celebró el pasado 12 de octubre, el secreto, dice, está en la leche que mamó del seno materno y en la vida feliz que ha disfrutado. Ella es testigo viviente de la Época dorada de Minatitlán y lúcida, recuerda el devenir histórico durante un siglo. Fueron sus padres: don Emilio Ceballos y su esposa Antonia Liquidano, quienes vivían en La Quebrada de Acapulco, antes de que los clavadistas suicidas hicieran famoso el acantilado. Anhelando mejor porvenir, la familia Ceballos Liquidano emigró a Salina Cruz, Oax., donde don Emilio trabajaba como marinero libre para PEMEX. En este puerto del Pacífico nacieron y estudiaron todos sus hijos: Enrique, María, Arcelia, Esperanza, Consuelo, Hermila, Amparo, Enriqueta y Rubén; y en los años 30 del pasado siglo vinieron a radicar a Minatitlán. Cuando llegaba un barco, don Emilio con su equipaje llegaba al muelle a pedir trabajo. Navegó en diversos buques petroleros, pero fue en el Ébano, nombre que adoptó el italiano Stelvio, incautado por México en la Segunda Guerra Mundial, en el que viajó por puertos del mundo. Doña Chelo conoció a Manuel “Tigre” Guerrero en un carnaval en el que participó Manuel Licona, “Yupi Dale”, esposo de su hermana Maye. Don Manuel, Hebe y Carmita Carrillo y Anita Pacheco integraban el comité de apoyo. Después de dos años de noviazgo, como era la costumbre, se casaron, y como en las novelas, fueron muy felices. Vivían en el feudo de la familia Guerrero, en el Playón, junto al río. El Tigre trabajaba en refinería y su afición era la pesca y la cacería, en su lancha tiraban sus redes en la boca de los ríos. Fundaron el Deportivo Acuático Minatitlán, que organizó torneos de pesca famosos mundialmente y fundaron la gasolinera fluvial «Hermanos Guerrero» para surtir del combustible a sus lanchas deportivas. CONTINUARA. La autora no autoriza reproducción de esta publicación en medios impresos o digitales.

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