Por Rosa Angelica López Martínez/Enlace Urbano
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Gustavo es un pequeño niño de apenas 8 años que ayuda a su tío, un mecánico de acera que trabaja diariamente frente a un conocidísimo negocio de venta de productos energéticos, y de una empresa de embellecimiento automotriz, muy cerca de la Delegación de la Cruz Roja. Esto convierte a Tavito, cuyo nombre verdadero omito, en el chalán más joven de Coatzacoalcos.
Ágilmente, saltando y bajando de la mesa de madera, corriendo mientras busca una herramienta o le pregunta a su abuela por un trapo menos sucio que aquel desechado por su tío, es cómo transcurre una tarde ‘normal’ para nuestro personaje incognito, un pequeño Thor de menos de 90 centímetros. En realidad, muy pocos adivinarían su edad, aunque su lánguida figura y baja estatura, delatan que apenas si sobrepasa los 9 años.
NACER EN LA ADVERSIDAD
Gustavito es un niño de 8 años, es hijo de una madre soltera, su padre biológico no se hizo cargo de él, abandonándolo. Según la triste narración de la abuela, su hija padeció depresión postparto, empeorada por un cuadro clínico de hinchazón en el cuerpo, lo cual la postró por algunos meses en cama dejando al bebé al cuidado de ella.
Pasados unos años, la mamá de Gustavito contrajo nupcias con otro hombre, intentando en vano recuperar al niño ya de 4 años para que viviera con ella y su nueva pareja. Según me asegura la abuelita de Gustavo, su nieto no se adaptó a la convivencia con una familia que para él era hasta cierto punto forzada, retornando al hogar de la abuela materna al cabo de dos meses.
La abuelita me asegura que su hija la ayuda de vez en cuando, que paga la inscripción al año escolar de Tavito, así como mochila y uniformes, además, su hijo –el tío mecánico- también la apoya-, dado que ella luego de quedar postrada en cama debido a la extraña bacteria que invadió su garganta, perdió buena parte de la capacidad motora, y ya no puede trabajar normalmente en un changarrito de comida, que en estos tiempos de pandemia por el virus SARS-CoV-2, la clientela se ha reducido drásticamente.
EL GRAN ANHELO DE GUSTAVITO
Entre palabra y palabra, la abuelita confiesa que Gustavito tiene un anhelo y ese es el motivo por el cual trabaja de chalán de su tío con tanta enjundia. Tavito desea como todo infante de 8 años, una simple Tablet, algo que para ellos suena imposible de conseguir. Pero, nuestro superhéroe no se rinde, está decidido a ahorrar lo suficiente para adquirirla. Además de que sería un gran beneficio y apoyo para el niño en estos momentos que las clases son en línea o por canal de televisión que es como Gustavito está estudiando actualmente.
Su abuela asegura que juntar 2,500 pesos o mil 500, 800 pesos que puede costar una de uso en una casa de empeño se antoja bastante difícil para ellos, dado que el niño solo va a juntarlo del dinero de la talacha que hace con su tío. La madre biológica del niño no se ocupa de estas necesidades de Tavito, aunque a ella le correspondería hacerlo.
UNA HISTORIA INCREÍBLE
Cuando la abuela de Tavito estuvo enferma, era el niño quien la atendía. Por increíble que suene, el infante de apenas 6 años, casi 7, la ayudaba a cambiarse los pañales, a ponerse la ropa interior cuando iba al baño pues ella no tenía movimiento en las manos debido a la parálisis parcial causada por la agresiva bacteria. Incluso ahora, es el pequeño quien limpia la casa, barre y trapea el humilde hogar que comparte con la señora.
Todavía más extraordinario, Tavito es un excelente estudiante que le pone gran empeño a los estudios y que quizás alguna vez en el futuro, nuestro Avenger de carne y hueso se convierta en un ingeniero mecánico que trabaje en ese negocio de enfrente, cuya cortina sábado a sábado, la buena señora mira bajar mientras su hijo termina la jornada.
Ojalá Tavito pueda comprar pronto su Tablet y si no lo hace, estoy segura que él no será tan solo una estadística, sino una muestra de que el éxito no nace solo, se construye con los ladrillos de la voluntad, del amor, la fe y la esperanza.
Si usted amable lector desea apoyarlo, puede encontrarlo justo enfrente de ese negocio de embellecimiento automotriz, y si no, contactar a esta página de Facebook, seguramente convertirá en realidad el sueño de un superhéroe de carne y hueso.

