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La abeja melífera occidental es la principal polinizadora de los cultivos de frutas, nueces, verduras y semillas que dependen de la polinización de las abejas para obtener una alta calidad y rendimiento.
La vida de las abejas melíferas se acorta cuando se exponen a las tasas de aplicación sugeridas de dos plaguicidas comercialmente disponibles y ampliamente utilizados, según una nueva investigación realizada por el equipo de Priyadarshini Chakrabarti Basu, de la Universidad Estatal de Oregón en Estados Unidos.
Los autores de este estudio han encontrado efectos perjudiciales en las abejas expuestas a Transform y Sivanto, ambos registrados para su uso en los Estados Unidos y desarrollados para ser más compatibles con la salud de las abejas.
Sivanto y Transform se utilizan en los cultivos para matar pulgones, saltamontes y moscas blancas, entre otras plagas. Muchos de estos mismos cultivos atraen a las abejas para su polinización.
Junto con otros factores de estrés como los ácaros, los virus y la mala nutrición, los efectos de estos plaguicidas pueden hacer que las abejas sean incapaces de realizar sus tareas sin problemas.
Los apicultores y algunos grupos ecologistas han expresado en los últimos años su preocupación por estos insecticidas y sus posibles efectos negativos en las abejas.
Según los investigadores, este es el primer estudio que investiga los efectos «subletales» del sulfoxaflor, el ingrediente activo de Transform, y la flupiradifurona, el ingrediente activo de Sivanto. Los efectos subletales significan que las abejas no mueren inmediatamente, sino que experimentan un estrés fisiológico que resulta en una vida más corta.
En el caso de Transform, la vida de las abejas se acortó severamente. La mayoría de las abejas expuestas a Transform murieron dentro de las seis horas de haber sido expuestas, confirmando la severa toxicidad del pesticida para las abejas cuando fueron expuestas directamente a las tasas de aplicación en el campo recomendadas en la etiqueta, a juzgar por las conclusiones a las que han llegado los investigadores.
«Estamos sugiriendo que se ponga más información en las etiquetas de estos productos, y que es necesario realizar más investigaciones para conocer los efectos subletales de la exposición crónica», explica Basu.
Con información de: Noticias de la Ciencia

