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Gerardo “El Pollo” Enríquez, nos cuenta la historia de Héctor Moscoso. El “Doctor de los Pobres”

Por Gerardo Enríquez Aburto

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El doctor Héctor Moscoso Ramírez, murió en el Cumplimiento de su deber. Cumplió aún a costa de su vida, el Juramento de Hipócrates. Se murió, como se dice coloquialmente, en la raya atendiendo a sus pacientes, como constancia del profesional médico que era pero más aún, mejor ser humano.
Pese a que en los últimas semanas algunos colegas médicos, le habían recomendado cerrar su consultorio y ya no atender pacientes, debido a que la situación de la Pandemia se había agravado, el doctor Moscoso como se le conocía, siguió laborando en su consultorio de la avenida Universidad, atendiendo diariamente a decenas de pacientes, no solo de Coatzacoalcos, si no de varios municipios de la región. Recién terminada su carrera de Medicina General, el doctor Héctor Moscoso llegó hace unos 30 años a la colonia Santa Isabel y estableció un pequeño consultorio en la calle Cuervos de esa colonia recién poblada en ese entonces. Pronto, su fama de buen médico y mejor persona, comenzó a trascender entre sus pacientes. Su consultorio lleno, era la mejor muestra de que el doctor Moscoso era un buen médico.
Entre los vecinos de Santa Isabel a MOSCOSO se le conocía como “El Médico de los Pobres”, pues era consciente a la hora de cobrar sus honorarios y no fueron pocas las ocasiones en que a varios vecinos les regalaba no solo la consulta, sino hasta los medicamentos. Con el paso de los años, el pequeño consultorio de la calle Cuervos, le quedó chico al doctor Moscoso y fue así como se pasó a un consultorio más grande, al que llamó Medisur ahí mismo en la colonia, frente a la UV. Hallar un horario libre para una consulta con el doctor Moscoso, era en verdad una odisea, aunque él siempre estuvo listo para atender cuando se trataba de una emergencia donde estuviera de por medio la vida del paciente. Por las mañanas daba consulta y hacía cirugías en un consultorio particular de la colonia Petrolera y como a las 11 de la mañana llegaba a su consultorio de la avenida Universidad, en donde ya lo esperaba una larga lista de pacientes. Salía de su consultorio a las 4 o 5 de la tarde, se iba a comer y regresaba a las 6 o 7 de la noche, y se iba hasta atender al último paciente del día. Su última consulta la dio el viernes 5 de Junio en el turno de la mañana. Desde esa fecha, su consultorio permaneció cerrado y los rumores acerca de su ausencia, no se hicieron esperar pues el doctor nunca faltaba a sus labores por tantos días. En la semana se conoció que el doctor Moscoso había contraído el COVID-19, pero se dijo que su estado de salud era estable y se recuperaba en su domicilio. Desafortunadamente no fue así. El doctor Héctor Moscoso falleció la noche del pasado domingo en el Sanatorio en donde estaba hospitalizado. Un tipo que le tenía amor a su carrera y principalmente a su profesión de salvar vidas. Sus pacientes están en Shock por la noticia del fallecimiento del doctor Moscoso. En Santa Isabel no fueron pocas las señoras y pacientes que derramaron una lágrima al recordar a “Moscoso” como se le conocía en la colonia. Héctor Moscoso Ramírez, fue un buen profesionista y un mejor ser humano, esos que nunca deben de irse de este mundo terrenal. En Paz “El Médico de los Pobres”. Así las cosas. (Por Gerardo Enríquez Aburto).

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