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Imagina que tu rutina diaria depende completamente de una aplicación de tu celular. Salir de su casa, tomar el metro, ir a trabajar, entrar a cafeterías, restaurantes y centros comerciales: cada movimiento, dictado por el color que se muestra en la pantalla. Verde: puedes seguir. Ámbar o rojo: tienes prohibido entrar.
Esto ha sido una realidad para cientos de millones de personas en China desde la mitad de la crisis por el nuevo coronavirus, y aún podría seguir así en el futuro previsible, mientras el país lucha por recuperarse de la pandemia.
Confiando en la tecnología móvil y los grandes datos, el Gobierno chino ha utilizado un sistema de “código de salud” basado en colores para controlar los movimientos de las personas y frenar la propagación del covid-19. Los códigos de respuesta rápida generados automáticamente, comúnmente abreviados a códigos QR, se asignan a los ciudadanos como un indicador de su estado de salud.
Aunque las autoridades aún tienen que hacer que los códigos de salud sean obligatorios, en muchas ciudades, los ciudadanos sin la aplicación no podrían abandonar sus complejos residenciales o ingresar a la mayoría de los lugares públicos.
Tres meses después, con el virus contenido en gran medida y las medidas de bloqueo levantadas gradualmente en la mayor parte de China, los códigos cuadrados de barras siguen funcionando y aún gobiernan la vida de las personas.
Siguiendo el ejemplo de China, otros gobiernos también han recurrido a una tecnología similar para combatir el virus. Singapur lanzó, el mes pasado, una aplicación para teléfono inteligente de rastreo de contactos, que permitiría a las autoridades identificar a las personas que han estado expuestas a pacientes con covid-19. El gobierno de Japón está considerando la adopción de una aplicación similar. Moscú también ha instaurado un sistema de código QR para rastrear movimientos y hacer cumplir su bloqueo por el nuevo coronavirus.
Con información de: CNN

