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En vez de bloquear a los hackers, un nuevo enfoque de defensa de ciberseguridad permite su acceso, aunque no a donde ellos creen acceder.
El método, llamado DEEP-Dig (DEcEPtion DIGging), introduce a los intrusos en un sitio señuelo para que un sistema informático en las instalaciones atacadas pueda aprender de las tácticas de los hackers. La información reunida se usa luego para entrenar al sistema informático a fin de que aprenda a reconocer y detener futuros ataques.
Esta estrategia es obra del equipo de Kevin Hamlen, Gbadebo Ayoade y Latifur Khan, de la Universidad de Texas en la ciudad estadounidense de Dallas.
El nuevo enfoque tiene como objetivo resolver un desafío importante en el uso de inteligencia artificial para la seguridad cibernética: la escasez de datos necesarios para entrenar a sistemas informáticos en la detección de intrusos. La falta de datos se debe a problemas de privacidad. Obtener más información significa una mejor capacidad para detectar ataques, tal como enfatiza Ayoade.
Con información de: Noticias de la Ciencia

