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El último descubrimiento del telescopio Hubble de la NASA desafía la comprensión actual de cómo las galaxias masivas se forman y evolucionan. Se trata del primer ejemplo de una galaxia compacta pero masiva, en forma de disco plano, que dejó de fabricar estrellas sólo unos pocos miles de millones de años después del Big Bang. Un descubrimiento sorprendente, dado que, típicamente, las galaxias elípticas contienen estrellas viejas, mientras que las galaxias espirales contienen, normalmente, estrellas azules más jóvenes.
Cuando el Hubble fotografió la galaxia, los astrónomos esperaban ver una bola caótica de las estrellas formadas a través de galaxias que se unen. En su lugar, vieron evidencia de que las estrellas nacieron ya en un disco plano.
Es la primera observación de que, al menos, algunas de las primeras galaxias llamadas «muertas», donde la formación estelar se detuvo, de alguna manera evolucionaron desde un disco en forma de Vía Láctea hasta las gigantes galaxias elípticas que vemos hoy.
A través del fenómeno de las lentes gravitacionales, un grupo masivo de galaxias actúa como una lente zoom natural en el espacio magnificando estirando imágenes de galaxias de fondo mucho más lejanas. Al unir esta lente natural con el poder de resolución del Hubble, los científicos pudieron ver el centro de la galaxia muerta.
Según los investigadores, al menos algunas de estas primeras galaxias de disco muertas deben haber pasado por grandes cambios. No sólo cambiaron su estructura, sino también los movimientos de sus estrellas para acabar formando una galaxia elíptica.
Con información de: Muy Interesante

