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La gran diferencia en el quehacer político

Por Maquiavelo

Se Dice

Por qué es diferente el presidente López Obrador ante todos sus antecesores en el gobierno federal, es el único mandatario que estudió una carrera universitaria relacionada con las ciencias políticas que se requieren para ser un buen gobernante especializado en ese complejo conocimiento.

Pareciera que en el pasado, la carrera de licenciados en Derecho eran los más idóneos, si bien se canalizaban al buen funcionamiento de las leyes, pero ajenos a la compleja ciencia política, también eran considerados los economistas por la actividad relacionada con la administración pública. Pero fuera de ellos no se explica cómo son funcionarios personas que carecen de estos estudios académicos.

Todo ello tiene una elemental razón de ser, cuando una persona está enferma visita al médico y de acuerdo a su mal, busca al especialista en esa enfermedad, no se le ocurre visitar a un ingeniero industrial o un administrador de empresas. Si se quiere construir una nave industrial, un edificio o su propia casa anda detrás de un buen ingeniero o
arquitecto, pero no va buscar a un legislador o un servidor público.

De estos casos podríamos poner muchos ejemplos y lo importante es que cada quien debe desarrollar un oficio de lo que tenga experiencia y práctica en una actividad pública, y sobre todo, conocimientos académicos. Lamentablemente la gran mayoría de los funcionarios públicos están atenidos a las recomendaciones o llegar a través de la tradicional grilla veracruzana.

Es el problema de los sabelotodo que dirigen los gobierno estatales y municipales, por eso estamos… como estamos. El mercenario de la medicina está presente
El desabasto de medicamentos es la gran reacción de la mafia del super negocio de laboratorios, distribuidores, altos funcionarios políticos y directores de hospitales que están coludidos. Eso del juramento de Hipócrates dejó de existir hace más de unas tres décadas, ni siquiera lo mencionan en la entrega de los títulos.

No quieren que los investigue el Orfis La preocupación de algunos miembros de la opinión pública es que el Orfis haya gastado 15 millones de pesos en investigar las cuentas públicas del último año del entonces gobernador Yunes Linares y de
algunos miembros de su gabinete, pues con ese dinero se hubieran comprado medicamentos que hacen falta en la entidad.

Pero se imaginan los miles de millones de pesos que existe la posibilidad de recuperar comparado con la preocupación de haberse gastado la auditora Delia González esa suma cuando encontró desvíos multimillonarios.

Se ha escrito millones de líneas ágata en los tradicionales medios de comunicación, pero lo cierto es que el reumático elefante de que tanto habla López Obrador se ha movido muy lentamente en la aplicación de la justicia e impunidad, pareciera que el paquidermo político está paralizado, hasta se piensa que está muerto.

De la Fiscalía General de Veracruz se supone que debe cumplir su tarea de manera eficaz y sobre todo de manera más rápida, lo que hace suponer que en esa quietud sepulcral existe un arreglo como ocurrió en un reciente pasado. Da pauta que sigue vigente la complicidad de Jorge Winckler.

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