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Es un icono de la moda y ahora ha sido reconocida como tal. Naomi Campbell, una de las modelos más famosas del mundo, de aquella saga de grandes top models de los noventa y que hoy sigue activa y en el candelero, ha sido honrada con un premio que define su trayectoria como Icono de la Moda. Y no ha podido evitar emocionarse.
La londinense, que cumplirá 50 años el próximo mes de mayo, se convirtió la noche del lunes en la gran protagonista de los British Fashion Awards, que premian lo mejor de la moda británica. Campbell recibió el premio de honor de la ceremonia, que se le entregó por su «contribución a la industria de la moda y su carrera como supermodelo, además de su labor filantrópica con asociaciones benéficas y su increíble esfuerzo por dar una mayor visibilidad y un futuro, especialmente a África».
De ahí que cuando la top salió al escenario del Royal Albert Hall londinense entre los aplausos del público no pudiera evitar emocionarse. Conocida por su duro carácter, a veces caprichoso e irascible, la británica se deshizo en lágrimas al recoger su galardón de manos del diseñador Jony Ive, que durante años ha trabajado para Apple. Y la primera persona en la que pensó fue su madre.
La diversidad en la industria de la moda es uno de los caballos de batalla de Campbell y en varias ocasiones ha denunciado el racismo que ha sufrido. «La elección de un modelo debe basarse únicamente en su belleza y su talento, no en el color de su piel», reclamaba en 2013. De ahí que también se alegrara de que la joven sursudanesa Adut Akech, una de las maniquíes revelación y también de raza negra, fuera premiada como Modelo del Año. Ambas se abrazaron cariñosamente entre bambalinas después de recibir sus premios.
Con información de: El País

