Al año hay cerca de 3 millones de personas con tuberculosis que ni siquiera saben que están enfermas
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Agencias
Aunque los estados miembros de las Naciones Unidas se comprometieron a erradicar la pandemia de la tuberculosis para el año 2030, las estadísticas más recientes indican que es muy poco probable que logren alcanzar esta meta. No solo eso, la bacteria se ha vuelto más resistente a los medicamentos.
De acuerdo a las cifras publicadas esta semana por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tuberculosis provocó 1.5 millones de muertes en 2018. Por el lado positivo, la cifra es un poco más baja que la reportada el periodo anterior (100 mil menos), pero el avance ha sido demasiado lento.
El número de casos diagnosticados subió de 6.4 millones a 7 millones en 2018. Aunque no lo parezca, esto es una cifra positiva ya que hay millones de personas que desarrollan la enfermedad y ni siquiera saben que están enfermos de tuberculosis, lo que desemboca en que no reciban el tratamiento adecuado y contagien a la gente en su entorno.
No obstante el aumento de personas diagnosticadas, la OMS estima que hubo tres millones de casos que no fueron detectados el año pasado, sobre todo en zonas marginadas del mundo, ya sea por una deficiente infraestructura de salud o escasez de personal médico.
Todavía hay alrededor de tres millones de personas que no recibieron atención de calidad. Ha habido una expansión del acceso preventivo, pero los números alcanzado se quedan todavía cortos para llegar a proveer de tratamiento preventivo a al menos 30 millones de personas entre 2018 y 2020.
Indicó Tereza Kasaeva, directora del programa de Tuberculosis de la OMS. Los ocho países con el mayor número de casos son Bangladesh, China, India, Indonesia, Nigeria, Pakistán, Filipinas y Sudáfrica.
La tuberculosis es provocada por una bacteria (Mycobacterium tuberculosis), la cual ataca principalmente a los pulmones. Un cuarto de la población global tiene en su organismo esta bacteria, pero en la gran mayoría se encuentra en un estado latente, lo que quiere decir que el cuerpo no muestra los síntomas de la enfermedad y no puede contagiar a nadie.
Aunque esta enfermedad es prevenible y tiene cura, la bacteria se ha vuelto más resistente a los antibióticos. Según la OMS, el año pasado hubo medio millón de casos nuevos de TB resistente a los medicamentos. Solo una de cada tres de estas personas estaba inscrita en un programa para recibir tratamiento con múltiples drogas.

