Pero el canadiense, con 18 primaveras, hizo más honor a su edad que a su proyección para caer con estrépito por 6-3 y 6-3, en 1 hora y 37 minutos
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Agencias
Se esperaba mucho del debut de Rafael Nadal ante el prometedor Felix Auger-Aliassime, uno de los tenistas más promocionados por parte de la ATP y miembro destacado de la ‘Next Gen’. Es segundo en la carrera al Masters B de Milán. Pero el canadiense, con 18 primaveras, hizo más honor a su edad que a su proyección para caer con estrépito por 6-3 y 6-3, en 1 hora y 37 minutos.
ilómetros por hora.
Y es que Auger-Aliassime, 14 años más joven que él, sólo hizo un ‘break’ cuando ya no tenía opciones de victoria, además de cometer infinitos errores no forzados con la derecha y el revés. De hecho, cinco cañas consecutivas con ese primer golpe le dieron la primera rotura del partido al segundo favorito del cuadro y favorito del público que llenaba la Caja Mágica.
La grada se llenó de futbolistas como los madridistas Sergio Ramos, Luka Modric y Keylor Navas y los atleticos Oblak, Saúl y Filipe Luis para ver en directo el debut del rey de la tierra. El partido se decidió antes de lo previsto. Corría el octavo juego de la manga inicial cuando Rafa aprovechó los regalos que venían del otro lado de la red para adjudicarse el set. Se pasó de un empate a tres a un 6-3 y 2-0 para el español.
Esos cinco juegos seguidos hundieron mentalmente a Auger-Aliassime, que no paraba de mirar a su banquillo para pedir explicaciones a lo que estaba sucediendo. Pues lo que sucedía es que no ganaba un solo intercambio largo. Su revés no es lo suficientemente bueno para contrarrestar los efectos de Nadal y su derecha, fuera de la pista dura, se parece más a una escopeta de feria.
Lo que le costó más al manacorí, cinco veces campeón del Mutua, es cerrar la contienda. Entregó su servicio con la tercera doble falta. Dio igual. El canadiense será muy bueno. Puede que gane algún día torneos del ‘Grand Slam’ y llegue al número uno. De momento, está muy verde y no sabe deslizar sobre la arcilla ni construir las jugadas. Rafa cogió confianza para lo que le queda, que no es poco. Ya no tendrá días de descanso si llega a la final del próximo domingo.

