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CUITLÁHUAC SERÁ GOBERNADOR

Gabriel García-Márquez

Luego de haber participado por segunda ocasión en una contienda electoral, que lo mostró como un candidato frágil y con poca personalidad, Cuitláhuac García Jiménez logró convencer de que era la mejor opción para regir los destinos de Veracruz.

Al transcurrir la campaña y con el respaldo de la imagen icónica de Andrés Manuel López Obrador, se fue posicionando poco a poco como líder en las encuestas. Muchos no lo podían creer, parecía que era un señuelo para confundir a la ciudadanía, pero nada más lejano de la realidad que eso. En verdad Cuitláhuac García lideraba las preferencias.

El día de la jornada electoral se comprobó que no nada más había ganado López Obrador la presidencia de la República, sino también su pupilo Cuitláhuac García Jiménez había logrado lo que parecía imposible, ganar la gubernatura de Veracruz.

Al concluir el cómputo cinco puntos de diferencia lo separan de Miguel Ángel Yunes Márquez, quien parecía que sería el ganador de la contienda. Lo tenía todo para ganar, pero algo le faltó al candidato panista o algo le sobró al candidato de Morena que hoy sonríe ante las cámaras y se pavonea ante quienes lo criticaron durante la campaña.

Lo sorprendente en esta contienda fue que el candidato del PRI, José Francisco Yunes Zorrilla, se quedó rezagado hasta el tercer sitio con una votación irrisoria. Los priistas esperaban una votación del millón de votos, pero no llegó ni al medio millón. Con humildad asumió la debacle y se responsabilizó de la derrota, no señaló culpables, se aguantó como el político maduro que es. En breve Pepe Yunes estará de nuevo en el senado, representando a los veracruzanos por el tiempo que aún le resta.

Los priistas cayeron como en un precipicio y no lograron ni siquiera una diputación local, se fueron al tercer lugar en la mayoría de los distritos. Efectivamente fue una debacle y ni a quién echarle la culpa. Morena arrasó, mientras Por Veracruz al Frente logró conquistar 9 escaños nada más. Así que los de Morena serán dueños del balón en la siguiente administración.

LA VOTACIÓN

Al terminar de contabilizar los votos se disiparon las dudas y tanto Yunes Márquez como Yunes Zorrilla aceptaron la derrota y reconocieron el triunfo de Cuitláhuac García.

El candidato de Morena obtuvo 1 millón cuatrocientos sesenta y cinco mil votos lo que representa un 43.7 por ciento de la votación total, seguido por Miguel Ángel Yunes Márquez con un millón doscientos ochenta y cinco mil votos equivalente al 38.34 por ciento y finalmente José Yunes Zorrilla con tan solo 476 mil votos que equivalen al 14.21 por ciento.

Los priistas se encuentran desconcertados por el resultado devastador; sin embargo, se dice que hubo muchas traiciones y que los recursos destinados por el partido para la operación nunca llegaron a donde tenían que llegar.

LA REFUNDACIÓN DE LOS PARTIDOS

Los partidos perdedores tendrán que ocuparse de hacer una reingeniería para reagruparse y si es necesario refundar los partidos, sobretodo el PRI donde su militancia lo ha estado pidiendo a gritos desde los tiempos de Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, que optaron por abandonar el barco donde las opciones se habían cerrado para los que creían y aún creen en la verdadera democracia.

Los panistas y perredistas harán lo propio, tanto a nivel nacional como estatal, porque viéndolo fríamente sus preferencias han bajado y obtuvieron menos votos que en la elección pasada. Algo tendrán que hacer para seguir siendo competitivos, de lo contrario tendremos Morena para rato.

SIN PRETEXTOS

Lo cierto es que en la próxima administración no habrá pretextos para hacer las cosas, no habrá a quién echarle la culpa, porque la federación estará en manos de Morena, lo mismo que el senado y la cámara de diputados, así como el congreso local y por supuesto la gubernatura.

El trabajo realizado por el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares ha sido bueno, se han realizado obras, se ha gobernado bien y en el tramo que aún le resta a su administración, con toda seguridad entregará buenas cuentas. La prueba está en que la cuenta pública del 2017 pasó el examen y seguramente también lo pasará la cuenta del 2018.

No es lo mismo ser oposición que gobernar. Pronto sabremos si el cambio fue bueno, si optar por la izquierda les va a funcionar a los veracruzanos, de lo contrario el riesgo tomado habrá sido en vano.

 

 

 

 

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