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TERMINÓ LA FIESTA POLÍTICA

Gabriel García-Márquez

 

Al fin concluyeron las campañas, dejaremos de escuchar ataques, criticas, promesas y denuncias con o sin fundamento. Para quienes viven de la política esto es una fiesta, pero para el resto de la población fue un tormento. Aún no sabemos a ciencia cierta quién va a ganar, pero lo que sí sabemos es que va a haber muchos perdedores.

Como nunca había sucedido, en esta campaña no hubo congruencia en las encuestas, no se dividió en tercios la repartición de las preferencias como era de esperarse, porque la diferencia abismal entre el puntero y el segundo resulta poco creíble, así como la distancia entre el segundo y el tercero. Hubo muchas contradicciones en los sondeos que se publicaron, los periódicos de circulación nacional se atrevieron a publicar encuestas que iban en contra de sus propias líneas editoriales.

Estas serán unas elecciones ejemplares e inéditas por el número de candidatos que han participado, por la cantidad de funcionarios que se van a elegir y por los recursos multimillonarios que se ha invertido en la realización de esta elección que es única en la historia de México.

LOS ACARREOS Y LA REFLEXIÓN

Como de costumbre, hubo cierres de campaña chicos y grandes, regionales y estatales o nacionales; se llenaron calles, abarrotaron plazas y hasta estadios de futbol, con la intención de mostrar el músculo y que la población se diera cuenta de la gran cantidad de seguidores que presuntamente tiene cada candidato. Se habló de cierres multitudinarios, pero ni cómo saber si los números son reales o inventados. Lo cierto es que sigue prevaleciendo la vieja costumbre de los acarreos a estos eventos donde participan familias enteras, con adultos mayores y hasta niños.

Ahora viene la veda electoral y con ella el momento de la reflexión en que la ciudadanía pensará finalmente por quién va a votar. Los ciudadanos tomarán en cuenta las propuestas, la simpatía y carisma de los candidatos, la militancia y por supuesto antepondrá sus propios intereses a los de la nación, porque para eso es la democracia, para que gobiernen las mayorías y se haga valer la voluntad de la gente. Votarán por el puntero, por el que va en segundo o hasta por el que nadie va a votar.

EL MOMENTO DE LA VERDAD

Aun cuando los candidatos ya hicieron su trabajo, recorriendo el país, el estado, su distrito o su municipio, viene la etapa en que los partidos harán valer su fortaleza con la estructura y el voto duro que es el capital político con que cuentan. Se preocuparán por tener los suficientes representantes para cubrir todas las casillas y no dejar descubierto ningún frente donde les puedan cometer fraude. Los operadores se ocuparán de la movilización de sus simpatizantes y de contar al final de la jornada con copias de las actas de cada casilla, para poderlas cotejar con los resultados oficiales. Nada se debe dejar al azar, todo debe estar bajo control.

Los consejeros electorales y los partidos políticos, tal vez no calcularon bien las dificultades y altos costos que implicaría la organización de un proceso tan complejo como éste, que requirió de la participación de mucha gente y la atención permanente de las autoridades.

Solo nos resta esperar a que sea domingo por la noche, para saber quién dirigirá los destinos de México y de Veracruz durante los próximos seis años. Todos esperamos no equivocarnos y deseamos que gane el candidato que democráticamente obtenga el mayor número de votos. La manera como se consigan no importa, lo que sí importa es que se respete la voluntad de los electores, que se tomarán su tiempo para acudir a las urnas a sufragar con responsabilidad y valor cívico, a ejercer el derecho constitucional que la carta magna nos confiere.

Esperamos que el próximo domingo 1º de julio, la jornada se desarrolle en paz y haya una gran participación ciudadana en las urnas, para que el resultado sea claro e inobjetable, que no haya necesidad de ir a los tribunales a litigar el triunfo.

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